Especial para pescadores con alojamiento y comidas, junto al río Órbigo (León)...

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martes, 4 de agosto de 2015

El burgalés, Alfonso Mazuelas, campeón del social de Salmónidos Mosca del Club "Valle de Esgueva", de Renedo de Esgueva (Valladolid)…

Se ha celebrado este pasado fin de semana en el EDS de Carrizo de la Ribera (León)

Subcampeón, Francisco Borobio y  tercero, Ricardo Callejo

El Club Deportivo de Pesca “Valle de Esgueva” de Valladolid, acudirá al Open Internacional de Clubes que se celebrará en León, del 1 al 4 de Octubre
   
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Texto y fotos: E.Gª Carmona y A. M.
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Es grato conocer las actividades de los diferentes clubes de pesca que existen en todo el panorama nacional pero, especialmente, de aquellos que tienen pocos años de actividad pero que apuntan muy alto. Este es el caso del club pucelano " Valle de Esgueva", con sede en la localidad de RENEDO DE
ESGUEVA (Valladolid), donde todo el pueblo se vuelca con sus pescadores. No es para menos porque, gracias a ella, esta localidad comienza a figurar en el panorama nacional de la pesca, con la gran labor que están realizando, entre otros, César A. Antón Crespo y Ricardo Callejo Jáñez. Ahora, si se implica el ayuntamiento de la localidad, sus pescadores podrán “apuntar” mucho más alto, aunque algunos ya están en los nacionales y haciendo muy buenas clasificaciones, caso de Ricardo.

Este club deportivo "Valle de Esgueva", ha celebrado el pasado fin de semana, en el EDS de Carrizo de la Ribera, en aguas del río Órbigo, en León, su campeonato social que da derecho a acudir representando al club al provincial de Valladolid, de donde saldrán los representes al Autonómico de Castilla y León.

El social ha sido muy disputado y con buenas capturas repartidas entre los 16 pescadores que acudieron a la cita, con cuatro mangas muy duras. Hasta el último momento no se upo quien podría ser el campeón.

CLASIFICACIÓN FINAL SOCIAL DEL C.D. VALLE DE ESGUEVA

1º Alfonso Mazuelas, 13 puestos
2º Rodrigo Borobio, 14 puestos.
3º Ricardo Callejo, 20 puestos.
4º Gonzalo Ruiz, 24 puestos.
5º Carlos Bobela, 25 puestos.
6º Felipe Esteban Aznal, 25 puestos.
7º César A. Antón Crespo, 26 puestos.
8º Luis Esteban Fernández, 37 puestos. 
9º Roberto C. Valdivia, 38,5 puestos.
10º Francisco Conde, 40 puestos.

Se clasifican para el CAMPEONATO PROVINCIAL DE VALLADOLID, los cinco primeros aunque, al estar el primero y el cuarto clasificado federados por Burgos, se clasifican hasta el 7º puesto, por lo qe el equipo representativo del C.D. Renedo de Esgueva será el formado por: Rodrigo Borobio, Ricardo Callejo, Carlos Bobela, Felipe Esteban Aznal y César A. Antón.

Por otro lado, la representación del C.D. de Pesca "VALLE DE ESGUEVA al OPEN INTERNACIONAL DE PESCA A MOSCA POR EQUIPOS, que se celebrará en León del 1 al 4 de Octubre, en el río Órbigo, EDS de Santa Marina y Carrizo, será el formado por: César A. Antón, Ricardo Callejo, Gonzalo Ruiz y Alfonso Mazuelas. Un gran equipo para una gran competición a la que acuden las mejores cañas de España y Francia y Portugal.


lunes, 3 de agosto de 2015

Del Cares/Deva al Sella…


Asturias un “paraíso para la pesca venido a menos”

Salmón, reo y trucha en unos parajes idílicos para la vista y complicados de pescar

Si los pescadores “mirasen” por lo que tienen Asturias sería el mejor reducto del Salmón Atlántico

Los furtivos te van ofreciendo UN SALMÓN por la calle a “un módico precio”

Algo tiene que cambiar, sobre todo la mentalidad de “matarifes” y reconducir la pesca hacia “el captura y suelta”  y el turismo

El Cares, ese río “esmeralda” que cada día está más contaminado

El Sella, donde la riqueza piscícola dura hasta el 15 de Junio como mucho

Entre canoas y piraguas, más senderistas y domingueros, a partir de Julio es complicada la pesca

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Estoy seguro que mis “amigos asturianos” me perdonarán por el titular “Asturias un paraíso para la pesca venido a menos”, eslogan por el que conocen a esta tierra como “Paraíso Natural”, y muchas de las cosas que voy a incluir en este reportaje pero, me resisto a callar lo que llevo dentro.

Efectivamente, Asturias es un paraíso natural porque la madre naturaleza así nos lo ha regalado pero, Asturias, como muchas otras regiones o Comunidades va perdiendo, a pasos agigantados, gran parte de su encanto, a causa del mal trato de muchos asturianos y visitantes.

Por mucho eslogan, por mucha publicidad, mientras que no se conciencien los asturianos de lo que tienen, todavía hoy, mal estaremos dentro de unos años, no lejanos.

Allá donde el ser humano llega, y hoy llega a todas partes, LO DESTROZA TODO.

No es sólo cuestión de erosiones por la climatología o los desastres naturales, que también, si no que en pleno siglo XXI lo menos que nos preocupa a todos es “el paraíso natural”, porque a diario la estamos cagando nosotros.

No hace muchas fechas he vuelto al Cares a pescar en sus aguas y lo he hecho en dos jornadas distintas, incluyendo un pase al Sella.

LA RUTA DEL CARES

Había realizado la ruta del Cares, desde tierras leonesas, allá por los años 70. Volví en los 80, los 90 y por última vez en el 2000. El deterioro de la ruta es SALVAJE. De pena.

De la primera vez que hice la ruta a hoy, existen más de 40 años. En aquella excursión de montañeros, dormimos en Oseja de Sajambre. Recuerdo que sólo teníamos luz eléctrica hasta las 10 de la noche (22 horas), porque a esa hora se apagaba el generador. Madrugando, a la mañana siguiente, el autobús nos llevó hasta el puerto de Panderrueda. Allí nos dejó mientras hacía ruta hasta Poncebos, donde nos recogería por la tarde. Bajamos por un camino o sendero de pastores y montañeros, cargados con nuestras mochilas. El paraje era único. Por medio, arboledas inmensas, praderías verdes hermosas, la ermita de Corona, Caldevilla, Soto y por fin,
Posada de Valdeón. No teníamos tiempo para nada porque queríamos llegar a Caín a la hora de comer. Los llanos, Cordiñanes, visita al Chorco de los lobos y, al fondo Caín pero había que llegar. Llegamos más que cansados, lo siguiente. No existían bares por lo que teníamos llamar en las casas particulares para que nos diesen de comer y beber, pagando claro. Cominos sentados en el porche de una de ellas, los cinco o seis que componíamos mi grupo.

No se me olvidará en la vida, comí las alubias pintas más ricas de mi vida, con pan de hogaza casera. Fue todo, no había más. Quedamos “como reyes” después de la caminata que nos habíamos metido para el cuerpo pero, aún quedaba “la mayor”, EL DESFILADERO.  Qué les voy a contar si antes de llegar a él, quedamos prendados con las aguas que se vertían por la parte derecha que parecía una fuente. Y es que lo era, pero natural.

Lo del desfiladero, hasta Poncebos fue un éxtasis total. El sendero era mínimo por tramos. El vértigo y la grandiosidad de las profundidades con las aguas azules, eran el reflejo fiel de las cumbres que nos rodeaban y el cielo azul despejado que nos cubría.

En el tramo final, a falta de seis kilómetros, más o menos par Poncebos, estábamos reventados. En un puentecillo de madera, tras cruzarlo, dejamos las mochilas. Nos quitamos las botas Chiruca, los calcetines y no metimos  refrescar los pies. Después refrescamos el resto. ¡Qué delicia! Por cierto, hasta bebimos del agua del arroyo y no pasó nada.

Y, ¿por qué les cuento esta historia?

Muy sencillo, para demostrar que Asturias era, de verdad, UN PARAÍSO NATURAL. Ahora lo hemos destrozado.
Volví en el 2000, por aquello del nuevo siglo y me prometí no volver más. De momento, lo he cumplido porque no he vuelto a
la Ruta del Cares, que más que ruta es UNA ROMERÍA CONSTANTE. Ha destrozado todo el encanto que tenía y, me imagino, que ahora, 16 años después, aún estará peor.
A Caín no se llegaba con coche, ahora, casi se hace toda la ruta en él.
Ese es el sino de todo lo que tocamos los humanos…¡joderlo!

LO QUE OCURRE CON LA PESCA

Pues así está ocurriendo con nuestros ríos, en su vientre, pese a las repoblaciones, cada vez hay menos peces y, encima, no quejamos. ¿De qué? Si este año me fui a pescar tres veces a Espinareu, zona libre, y el primer día me llevé 5 truchinas a la mano. La segunda vez, una y en la tercera hice UN BOLO.

Es lamentable que algunos salgan al río a diario a por “carne” y si el cupo está en 8 truchas, se llevan tres cupos. Total no pasa nada. Así están los ríos que, al mes, no tienen truchas, pese a las repoblaciones.
¿Qué es lo que estamos haciendo con este PARAÍSO PARA LA PESCA?

Ojo, y sólo he mencionado la trucha porque si hablo del reo o del salmón…¡Dios mío…! Están más perseguidos todavía. No los dejan ni respirar y eso que ya resulta difícil, porque hasta las aguas bajan mal. Todos saben que muchos ribereños y otros, viven del salmón, pese a que esté prohibido venderlos. LAMENTABLE. Hay “controladores” en todos los pueblos pero, NADIE HACE NADA. Cada salmón que sube, ya tiene nombre y apellidos y, esos “controladores” saben donde “pacen y duermen”. UNA PENA. Nadie hace nada, ni el SEPRONA y eso que algunos FURTIVOS te van ofreciendo por la calle un salmón a “un módico precio”.

Con todo esto, me pregunto, ¿de verdad Asturias es paraíso de algo?

DEL AZUL DEL CARES A LA CONTAMINACIÓN EN EL DEVA

Afortunadamente, Asturias, todavía, es PARAÍSO NATURAL, pero cada día menos. Por eso conmino a todos, especialmente a los pescadores, para que respeten la naturaleza y, en este caso la pesca. No vale todo con tal de llevarse pescado para casa, para eso están las PESCADERÍAS.

Apunto que afortunadamente, Asturias, todavía, es paraíso natural, porque nos quedan muchos rincones que aún no hemos destrozado, aunque casi.
Ahí está el Cares, pese a los
botes de Coca Cola, cerveza de todas las marcas, plásticos, hierros y demás porquerías que se tiran a él. Por un lado están los domingueros, por otro, los propios pescadores, y por último, la industria, colectores, vaquerías…que todo lo envían a sus aguas.

Pese a todo ello, he tenido la oportunidad de pescar en La Seu y puedo dar fe de que todavía está casi excelente de limpieza. Un  poco más abajo, el CARES/DEVA ya es otro cantar, en Panes, sin ir más lejos.

Del lugar encantado con el que me encontré a primera hora de la mañana pescando, con el trinar los pájaros y el susurro el vientecillo, más el chasquido
de unas aguas finas y transparentes que cuando cogen profundidad son de un verde-azul turquesa, pasamos a un puente nuevo, el de Panes. Una gran infraestructura. Desde el puente, observando la belleza del lugar, aguas arriba y abajo, nos encontramos de todo. Por un lado la contaminación. Por el otro, el negocio de las piraguas y barcazas que lo menos que respetan es al río y al pescador. El negocio es el negocio.

El Cares es una maravilla de la naturaleza que ya está siendo exterminado por los humanos. Hay que defender éste y todos los reductos que aún nos quedan en Asturias para que nuestros hijos, nietos y bisnietos puedan conocerlos, al menos, como lo hemos conocido nosotros, digo.
El Cares tiene pesca pero, cada vez menos y al paso que vamos, llevándonos todo “lo que se menea”, en poco tiempo nos quedaremos sin nada.

2ª JORNADA EN EL CARES

Pese a todo, he vuelto al Cares con un buen amigo valenciano, Jorge García Felipe, porque en la anterior ocasión la había hecho con otro buen amigo, Benito Lozano, “maestro del torno y la pesca”.

Del acomodo en la Fonda del Cares, en Niserias, donde dormimos para poder quedarnos al sereno, cosa que no había realizado en la visita anterior, pescamos durante el día, otra vez en El Seu, viendo los coches apostados en otras zonas, señal de que hay pescadores pescando.

Llevé a mi compañero a la misma zona que había pescado. El río precioso, aunque un  poco más bajo de caudal. La mañana fría, bastante fría pese al verano. Para el día siguiente los pronósticos indicaban un buen aumento de temperatura pero, el 1 de Agosto amaneció con 11º y nos tuvimos que abrigar. Mal presagio y
así ocurrió. No pescamos nada bien a ninfa y pese a que yo pinché un buen reo que me llevó la ninfa, después de unas arremetidas, y Jorge pinchó un par de ellos, sin llegar a la sacadera ninguno, nos tuvimos que conformar con las truchas y esguines, que algunos quisieron picar nuestros señuelos, aunque de tamaños irrisorios.

Después de una buena caminata por el río, además de encontrarnos a otros tres pescadores, lo que nos encontramos fueron LAS PIRAGUAS Y CANOAS por el río que nos estropearon la pesca y la ilusión de poder conseguir, todavía algo. Un cachondeo.

DEL RÍO AL RESTAURANTE LA XANA Y FELIPE

A las 14,30 habíamos quedado en ir a comer a casa de Felipe, el Restaurante LA XANA que se encuentra en un lugar paradisíaco, antes de llegar a Niserias.
No conocía la casona que, parecer ser fue cuadra per que, reformada por el propio Felipe y familia, se ha convertido en un lugar de referencia para el buen yantar, con la más excelente comida casera asturiana. Ir a
comer a La Xana no s tarea fácil en ésta época. La mesas son pocas y los “penitentes” muchos. A Felipe le queda “una afeitado” para jubilarse.


Nos atendió con gran cariño y le dedicamos un libro de DÓNDE Y CÓMO PESCAR EN LEÓN, que me había dicho Jorge que se lo llevase, que le gustaría. Lo recibió con muestras de gran cariño, como lo recibiría todo buen aficionado a la pesca y amante de la naturaleza que, Felipe, sí que lo es.
Después de dialogar y hacernos unas fotos…¡a comer! Verdinas con langostinos, de primero, y después, cabrito asturiano al horno. Una delicia.

Por la tarde, a indicaciones de Felipe, nos fuimos a pescar a Buelles, localidad por debajo de Panes. Fuimos al coto parcial de La Concha, ahora libre.
Desde las 18 a las 20 horas, prácticamente, no había nada más que el movimiento del agua y, algún, pececillo o esguin. Como acudían otros pescadores y aquello parecía una feria, me quedé en una tabla amplia y con algo de corriente que caía hacia un pozo. Jorge, se quedó en otra zona o tabla, unos doscientos metros más arriba, donde las canoas y piraguas se encontraban en reposo en la pradera y parecía que comenzaba el movimiento.

Muíles y esguines hay bastantes pero reos y truchas menos, por el momento.
A eso de las 20,30 horas comienzo a ver las primeras cebadas. Por tres veces, casi  seguidas, a tres peces diferentes les quité la mosca de la boca. Es el ansia.
Metido en lo más profundo de la tabla, comienzo a ver en la otra orilla movimiento. Son bueno reos cebándose. Pescando largo y con el agua por encima de la cintura, intento engañar, una y otra vez a los reos que, por ratos se animaban subiendo a comer todo menos lo que yo les ofrecía, y eso que cambié ocho, diez o más moscas, sin conseguir pinchar ninguno. Cuando ya estaba “hasta el gorro” de lanzar, me sube el primero. Me toma la mosca pero, no supe reaccionar a tiempo y se fue o la escupió. Al rato, otro y así hasta tres veces pinchando y perdiendo el ejemplar.

Veo llegar a Jorge que, como se estaba aburriendo donde se había quedado, me quiso hacer compañía.
Como ya no aguantaba más dentro del agua salí y le dejé el sitio y es que me estaba quedando frío porque el vadeador me estaba calando la ropa interior, por algún poro o costura mal sellada, a la altura del tiro, y eso que es nuevo.
Se quedó intentándolo en la misma zona en la que yo había pinchado tres pero, tampoco.

Le animo a marchar porque me estaba quedando frío no, lo siguiente. Son casi las 22 horas y, por fin, Jorge consigue pinchar y sacar un reo de unos 28 centímetros y lo llevó a la sacadera y la mano para testimonio que aquí les ofrecemos, y, colorín colorado, la jornada ha terminado.

Del Cares al Sella

Tras cenar en Casa Julián, en Niserias, y cansado como nunca, decidimos irnos a dormir a La Fonda del Cares, donde Ricardo y señora nos atienden de maravilla en la zona del bar donde te puedes tomar algo, en un lugar único porque es un auténtico museo: botellas antiguas, aparatos de radio y todo tipo de artilugios antiguos conforman sus estanterías. Hablamos de la
pesca y lo mal que se nos había dado y como yo tenía que madrugar para ir hasta Macedura de Ponga, en el Sella, coto que pescarían mis amigos de León: Juan Manso, José Luis Fidalgo y Mariano Díaz Sahagún, a quienes había quedado en acompañar, después de pagar la factura, nos despedimos para dormir.

A las 7 horas AM, me dispuse a ir desde Niserias, en el Cares, hasta Caño, en el Sella, donde se encontraban mis amigos leoneses. Por el camino me encuentro, antes de llegar a Arenas de Cabrales, unas fotografías y unos parajes únicos. Me paro en una zona de la carretera e inmortalizo el momento. ¡Qué belleza!
Arenas de Cabrales se despereza y junto a la carretera, al pasar por el camping, se nota el movimiento de mochileros dispuesto a encontrarse con sus “novias”, en forma de montañas.

Pasado el puerto, bajo hacia el Concejo de Onís, atravesando Benia, localidad que es la capital del mismo y donde tengo muy buenos recuerdos de un fin de semana pasado en Casa Morán, con Rosita y sus hermanos que nos dieron de comer los mejores manjares de su cocina casera, dándonos hospitalidad y cariño. Fue el año en el que había inaugurado sus nuevas instalaciones.

De allí hasta Cangas de Onís, donde alguna/a todavía estaba de juerga,  tenor de su estado e indumentarias, como si de una fiesta llegasen. Continué hasta Caño y, a la entrad llamé a mis amigos por si ya habían partido hacia Macedura. Efectivamente, habían madrugado tanto que desde la cinco estaban en pie.

Cuando llego al parking de Macedura de Ponga, a mitad del coto, compruebo que del coche aparcado, al sentir el mío, sale Mariano que estaba durmiendo dentro. Le pregunto por Juan y Josines y me dijo que estaban pescando desde que amaneció. Según éste, estaban “trastornados”.
En el pozo del Roble estaba
Josines, entreteniéndose con las truchas y esguines. En la caída o tabla que lleva a al Puente Los Grazos, se encontraba Juan, a quien después de un rato le vemos asomar por las proximidades de El Roble.
El único que había acertado fue Mariano.

El Sella discurre con poco caudal y con el día despejado y de sol que hace, complicada se ponía la pesca. Y así fue.
A las 11 de la mañana bajamos hasta Casa Pedrín,  Caño, para ver si nos daba de desayunar algo. Con la cara que tenía éste, acababa de salir del catre y hasta las 12, no tenía cocinera.
Decidimos ir a Casa Sánchez y allí nos prepararon huevos fritos y unos señores filetes para desayunar bien, acompañado de sidra. Para postre, Mariano, se pidió un tazón de leche y chocolate, más unos sobaos. ¡Qué saque tiene el tío!

Nos dedicamos a ver el pozo de La Vara y pudimos comprobar que tenía mucho ro y de buenas dimensiones. Allí si los había pero, más arriba, muy pocos y es que no remontan con el poco caudal que bajaba.

Comprobamos como un pescador enfrente de donde estábamos, pescando a “formiga”, trabó un buen ejemplar de unos dos kilos. Vimos toda la operación que tuvo que realizar el avezado ribereño, conocido del guarda, para que su compañero como sacadera, pudiese cobrárselo. Prácticamente, fue el pescador el que le metió el pez en la sacadera, después de una buena lucha. Aplausos.

Con lo visto, ellos quisieron probar fortuna y yo, viendo el panorama ni me vestí para pescar en Dámaso. No merecía la pena y me volví para Gijón. Acerté porque ellos,  las dos horas de volver a intentarlo, decidieron volver para León.

¿Merece la pena darse esta paliza?

Para no pescar, seguro que no pero, para vivir la naturaleza, .