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viernes, 21 de noviembre de 2008

PESCANDO EN EL MAR DESDE ROCA


























EL SARGO EN GRAN CANARIA








La pesca con pan y “lechuga marina”.

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Texto y fotos: E. G. Carmona
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Cada día que paso en Canarias me aficiono más al mar, a la pesca en el mar, desde orilla. La pesca al curricán, desde embarcación, la encuentro sosa y aburrida y una forma de pescar sin mayor arte que sacar un gran pez con el mínimo esfuerzo o con el esfuerzo final de izarle hasta el barco.
Desde las rocas o espigones la pesca de mar se asemeja más a la de río, al menos si se pesca a cebo, arte en el que la mayoría, de mosqueros y no mosqueros, comenzaron. De ahí que, aunque no sea experto en lances marinos, sí puedo contar que mis inicios piscatorios, en el río, lo fueron a cebo: a meruca o lombriz de tierra. Después, gusarapa, gusarapín, o lo que fuese menester. En mar, cuando era “un güaje” pescaba desde las rocas de la playa de Bañugues o en la Isla Barrosa, en Asturias, sacando panchos y julias.

El sonido del mar. La suave brisa del aire marino. La blancura de las olas al chocar. La oscuridad de esas rocas volcánicas. El azul y el verde marino. Todo es sinfonía armoniosa que hace que, cuando los ojos se cierran, te hagan pensar y pensar. Te lleven de viaje lejos, muy lejos…cerca muy cerca.
Estoy en Canarias, tierra hermosa regada de sinfonías marinas, pero con un mar que me recuerda a mi Asturias natal, cuando cierro lo ojos. Estoy en Canarias donde lo aborigen se mezcla con mil culturas llegadas de otros tantos países. Estoy en Gran Canaria, la isla menos afortunada, dicen, del archipiélago pero, qué confundidos están si esa fortuna es sólo por el turismo. Estoy en Gan Canaria, sol, mar y montaña, montaña que me recuerda mi León querido y sus ríos llenos de vida, con agua fresca y cantarina. Aquí no corren cursos de agua, pero el líquido elemento es “oro” para sus gentes, oro que saben recuperar como nadie y guardar como pocos. Esa montaña árida, a primera vista, está llena de verdor. Esa montaña árida de roques y más roques, hasta llegar al Nublo, se convierte en cobijo del líquido elemento, con la presencia de múltiples presas donde he visto navegar, en sus orillas, a hermosos ejemplares de carpas y otros peces. Estoy en Canarias aprendiendo a aprender lo que es un mar de sueños sobre la pesca marina que desconozco. Estoy en Canarias, donde sus gentes, afables y cordiales, atentas, dulces, suaves, con hablar aterciopelado, te invitan a quedarte. Estoy en Bocabarranco, Gáldar (Gran Canaria), entre plataneras, dragos, tuneras y frente a una “montaña sagrada” de los Guanches, cuyo espíritu me embarga.
Canarias, islas de fobias y folías, de cantos y llantos, de vida y muerte, de mar, mucho mar…de paz y amor, de antifaces y carnavales, de tuneras y castaños, de nogales e higueras, de manzanos y perales, de aguacates y tomates, de papayas y mangos, de naranjos…de pesca, mucha pesca. Aquí estoy para contárselo y cantárselo, con argumentos y aprendiendo a pescar en mar, que nunca es tarde.
Hoy presento a Don Sargo que, junto con Doña Vieja, hacen que la pesca en mar, desde roca, sea un carnaval de sensaciones, de alegrías y desmanes, de pasión y amor, de destreza y maña, de ambición y soledad, aquí en Canarias.

ELEGIR DÓNDE PESCAR

Elegir un buen lugar de pesca para sacar buenos ejemplares de sargos, no es tarea fácil. En la costa de Gran Canaria, la mayoría de los rincones para pescar son conocidos por los aficionados. Si no te encuentras un lugareño de la zona, aparecerán otros de la capital o zonas próximas. Los mejores pesqueros, aunque abundantes en esta costa maravillosa, casi todos los días tienen visitantes. O sea, hay que madrugar para elegir el mejor puesto.
Aunque el lugar idóneo para este tipo de pesca no existe, tal y como apuntan muchos, si existen zonas donde algunas opiniones coinciden: las rocas. Después, lo de idóneo será según nos vaya en el envite. Vamos, si pescamos o no. Lo que hoy es bueno para pescar el sargo, mañana se puede volver en contra. Así, es la pesca en general. Todo dependerá de las circunstancias.
Una zona rocosa, con entrantes y cuevas, donde el mar golpee con fuerza, será buena para pescar el sargo o cualquier otro pez de roca pero, también habrá que tener en cuenta la Luna, la marea, claridad del agua, etc. En la pesca, todos los factores influyen en los resultados, ¿o no?
Con mi buen amigo canario, Daniel González Armas, Dani, parto para la zona elegida de pesca. Se trata de un pescadero donde mi acompañante ha hecho estragos, a media noche, sacando sargos de hasta 2 y 3 kilos. Nosotros, salimos de madrugada, casi despuntando el día. Una variante a tener en cuenta.
El lugar elegido está en la zona de Gáldar: Bocabarranco.
Después de cruzar un mar de plataneras y dejando a la derecha el monte sagrado de los guanches, pobladores autóctonos y ancestrales de estas tierras, llegamos a un cortante sobre el mar donde existen cuatro casitas de pescadores. Aquí dejamos el coche.
Con los bártulos de pesca a cuestas, bajamos hasta las rocas por un sinuoso camino de piedra y tierra. Estamos en Bocabarranco. A un lado, la playa, donde unas porterías de madera nos dejan ver la gran afición al fútbol que existe en estos lares. En la espalda de arena como un gran mar verde, con miles de plataneras, diferentes plantaciones de este producto singular canario, sustento de la economía de la zona, junto al turismo. De frente, el monte sagrado del pueblo guanche. En sus laderas, casas y más casas. A nuestra izquierda, cortantes que caen al mar y donde algunos minutos después, otros pescadores tomarán posesión de la zona para practicar, como nosotros, la afición a extraerle fruto de este mar Atlántico, que tenemos en el horizonte.
La zona de pesca elegida no puede ser mejor. Promontorios de rocas que parecen surgir del mar, a medida que las olas van y vienen. Son lenguas de fuego volcánicas, apagadas después de bajar de la montaña, hace siglos. Eso hace que las rocas presenten una configuración especialmente bella y única, que en la península no podríamos encontrar, aunque la bravura de las aguas ejerza de cincel natural para presentar bellezas sin parangón, como en la costa cantábrica. Esto es diferente, a veces, irreal por las formas caprichosas de las figuras. Es la costa canaria donde, esas cavidades caprichosas de la naturaleza, harán posible que sargos, salemas y otros peces vivan formando un ecosistema sin parangón, para deleite de los aficionados a la pesca.
El mar, la mar parece un poco revuelta. Eso es bueno para este tipo de pesca. El sargo, no necesita vernos y cuanto más movida esté la mar, más oscura, turbia o tomada se encuentre, mejor que mejor para engañar al pez.

PREPARACIÓN DEL CEBO

Elegido el pesquero, es el momento de desenfundar las cañas telescópicas de 7 u 8 metros, preparar carretes, con línea del 35, flotadores caseros, en neopreno con fibra intermedia del corazón de caña de bambú, plomos y anzuelos del nº 5.
Después, es el turno de la preparación del cebo. Vamos a pescar con pan duro y lechuga marina, así la llama Dani.
En un caldero de pintura, de los de 25 kilos, tenemos los bollos de pan duro, conseguidos en la cocina de un colegio. Hay que quitar la corteza. Cuidadosamente, bollo a bollo, se impregnan
con agua de mar. Una vez mojados, hay que sacarles el agua y formar una masa. Hay que exprimirlos con el puño y amasarlos en nuestra propia palma de la mano. Cuando se ha conseguido que la masilla esté a punto y un poco dura, ya está lista para adjuntarla al anzuelo, formando una bola. Hay que buscar el segundo cebo: la lechuga marina, que no es otra cosa que un tipo de hierba, alga, se nace entre las rocas donde más azota el agua del mar. Efectivamente, parecen diminutas lechugas que, también nos servirán de cebo para pescar los sargos. Habrá que pescarlos a fondo, no entre dos aguas, por lo que habrá que tener cuidado a la hora de lanzar la línea con los anzuelo al mar, para que no se desprenda el cebo.
El sargo es una especie acostumbrada a alimentarse de manera variopinta. Lo mismo le da un trozo de masilla de pan, que una albóndiga de sardina, un trozo de calamar, un cangrejillo o un caracol marino. Come de todo incluso, apunta Dani, chorizo. Lo importante es saber presentar el cebo. No se puede pescar a cangrejillo, sardina o calamar, entre dos aguas. Hay que presentar este tipo de cebos a fondo porque el sargo, además de voraz, es muy listo y sabe donde encontrar cada cebo.
El sargo común (Diplodus sargus) es un pez que se caracteriza por tener 8 o 9 bandas negras que desaparecen al llegar al vientre. Puede vivir, incluso, a 50 metros de profundidad, aunque su hábitat natural son las rocas y fondos rocosos, aunque también se le puede encontrar próximo a las playas. Mientras los ejemplares de 2 y 3 kilos suelen ser territoriales, lo normal es encontrar grupos de sargos no superiores a 10 o 12 ejemplares y de diferentes tamaños. Es una de las especies más abundantes de las costas españolas.
Tiene la mandíbula superior móvil, con poderosos dientes y muelas, capaces de triturar caracoles marinos.
Son hermafroditas, primero son machos y después hembras. Tienen el cuerpo ovalado, aletas pronunciadas y su librea, en general, es plateada con franjas trasversales oscuras.
Sólo resta preparar el engodo, que realizaremos con el pan sobrante y lanzarlo, frente a nuestra posición de pesca, a favor de la corriente. No es bueno abusar del engodo.

LA PESCA DEL SARGO

Mientras Dani pesca con la miga de pan, amasada, yo empleo la lechuga marina, que resulta algo complicada de enganchar en el anzuelo.
El lance, con cuidado, lo realizamos a no más de cinco o seis metros de las rocas. Las primeras picadas se notan. Son peces pequeños por los tironcillos. Deberemos clavar el pez con un leve movimiento de muñeca, como si estuviésemos viendo subir una trucha a una mosca seca. Por el contrario, mi compañero, apunta que mejor un fuerte tirón. Puedo adelantarles que de las dos formas hemos conseguido capturas.
Mi primer sargo es pequeño. El ejemplar de mi compañero es algo mejor. Continúo sacando sargos pequeños alevines. Dani, inicia una escala con ejemplares superiores a los míos. ¿El secreto? Muy sencillo: conocer la pesca de mar y saber dar la profundidad adecuada para que el cebo llegue al fondo, a las piedras. Saber mirar el corcho o boya es primordial para acertar con la pesca, si no serán los peces pequeños los que continuamente nos estén quitando el cebo.
Una vez corregida la profundidad, también acierto a sacar ejemplares mayores, aunque más bien son de un tamaño mediano.
Tanto uno como el otro estamos utilizando dos anzuelos en la línea, unidos a un esmerillón, por encima del que hemos colocado los plomos.
Como Dani está pescando mejor que yo, decido poner el mismo cebo que está utilizando él: pan. ¡Ni con esas! La miga de pan me dura menos en el anzuelo, “que un caramelo en la puerta de un colegio”. Lanzar y perder la miga es todo lo que hago. No es porque se la coman los peces, que también, si no que en el lance ya la pierdo.
Observo durante unos minutos como lanza mi compañero. Decido esperar y dejar secar, al sol, el amasado de pan. Cuando vuelvo a colocar el cebo en el anzuelo, el lance lo hago más delicado y a la remanguillé. El pan continúa en el anzuelo hasta que…¡zás! Un fuerte tirón y un leve movimiento de muñeca hacen que la mejor pieza que conseguí en toda la jornada, sea izada hasta la roca. Tampoco es que fuese un sargo grande pero, para mí, era suficientemente grande, unos 300 gramos. Alegría.
La jornada de pesca concluye al mediodía, cuando los sargos comenzaron a brillar por su ausencia.
En otra ocasión podré contarles otra, de las muchas formas que, por estas tierras canarias, se pesca el sargo, aunque ya he localizado una presa, de las muchas de agua dulce que existen, en la zona montañosa de Gran Canaria, donde probaremos fortuna con las carpas. Nos encontramos a la espera de conseguir un permiso especial para pescar en este lugar. Tiempo al tiempo.

3 comentarios:

Todo Pesca dijo...

Hola me llamo Jorge socas soy canario y vivo en Madrid he entrado a visitar tu blog porque me lo comento Borja de rhodani villalba y tb practico la pesca a mosca y he visto esta entrada las fotos que has subido de sargos y machetes y salemas también tengo un blog que se llama todo pesca http://www.bublegum.net/elninfa1 mi correo es (elninfa1@yahoo.es) me gustaría intercambiar enlace yo ya te he puesto un enlace si te parece bien me puedes mandar un logo te dejo este comentario porque no veo tu correo.
Saludos.

Anónimo dijo...

Hola, excelente artículo, tanto en redacción como en contenido! Sólo un apunte, y es que en al menos dos de las fotos que aportas las capturas no son sargos, sino salemas.

Magnífico blog, ya lo tengo en favoritos ;)

Anónimo dijo...

Tiene razón. Sargos, salemas, machetes...y más arriba, en otros artículos, más peces: viejas, morenas, congrios...
Gracias por entrar y por el piropo al texto y contenido. Es mi trabajo.

Eduardo