Nuevo libro de EDUARDO GARCÍA CARMONA...Dónde y Cómo Pescar en León...

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lunes, 28 de abril de 2008

III PESCAPRESS CASTILLA Y LEÓN

Del 23 al 25 de Mayo en Burgos.















Texto y fotos: Eduardo García Carmona y archivo

La organización a cargo de, Leonardo de La Fuente y Fancisco Javier Martínez, junto con los patrocinadores y garantes de este evento, la Junta de Castilla y León, por medio de la Consejería de Medio Ambiente, ya tienen listo el programa de actividades de la tercera edición del PESCAPRESS de Castilla y León, donde cerca de 30 periodistas llegados de toda España y de Francia, participarán en esta edición donde, además, de pescar en el río Arlanzón, visitarán la piscifactoría de trucha común, dependiente de la Junta, en la locaidad burgalesa de Quintanar de la Sierra, así como el Aula del Río de Pineda de la Sierra.


El centro de operaciones de las jornadas, estará situado en el Hotel Camino de Santiago, de Castrillo del Val, en la carretera de Logroño, en Burgos.


Las jornadas de pesca, tendrán lugar en el Escenario Deportivo del río Arlanzón, el sábado día 24 de Mayo, mientras que el domingo será en el tramo adscrito al Aula del río, en Pineda de la Sierra, también en el río Arlanzón.


Paralelamente, se celebran otro tipo de actividades, donde los acompañantes de los periodistas podrán conocer Burgos y el yacimiento arqueológico de Atapuerca.





PROGRAMA OFICIAL








Viernes 23 de Mayo


Llegada al Hotel Camino de Santiago
Carretera de Logroño km.102
09193 Castrillo del Val. (Burgos)
Teléfono: 947-42.12.93
22:00 horas Cena en el Hotel

Sábado 24 de mayo.



9:00 horas Salida hacia Quintanar de la Sierra
10-11:00 horas Visita a la piscifactoría “La Pesquería” de trucha común autóctona. Servicio Territorial de Medio Ambiente de Burgos. Junta de Castilla y León
11:00 horas Salida hacia el Hotel
12:30 horas Pesca en el Escenario Deportivo Social “Arlanzón”
Comida: Bocadillos en el río. Pesca hasta la hora de cenar. (Se puede ir andando del Escenario al Hotel)
22:00 horas Cena en un asador de Burgos

Domingo 25 de mayo.



9:00 horas Salida hacia Pineda de la Sierra
10:00 horas Visita al Aula del Río “Pineda de la Sierra”
12:00 horas Pesca en el Aula y en el tramo del río Arlanzón adscrito al Aula del Río
15:00 horas Comida en Pineda de la Sierra

Programa paralelo: Visita guiada a la ciudad de Burgos
Visita a Atapuerca.

jueves, 24 de abril de 2008

El río Eria camino de La Cabrera y Zamora...

TRAMOS LIBRES SIN MUERTE DEL RÍO ERIA



ERIA I y II

Son dos tramos de río muy similares, en sus características para la pesca, al coto de Manzaneda, aunque con menor población de truchas, pero de mayor tamaño, en la zona inferior, en la Valdería, y parecidas en tamaño, en el tramo superior al coto de Manzaneda.
Existe mucho canto rodado en todo el curso del río, con abundantes rocas, visibles en la época estival y, donde las truchas tienen su principal refugio. Son dos tramos hermosos, por el paisaje y las posibilidades que ofrece el río para pescar.
Desde que se crearon estos dos tramos libres sin muerte, el río Eria se está recuperando de la población piscícola perdida.
El río Eria comienza a ofrecer su mejor aspecto para los aficionados cuando se aproxima a Morla de Valdería. Aquí el río se remansa ofreciendo buenas tablas para practicar a mosquito ahogado o mosca seca. También chorreras y corrientes donde el agua discurre cantarina entre grandes rocas divisorias.
Entre Morla y Torneros de la Valdería se encuentran los mejores lugares de pesca, siendo a la vez la zona más visitada por los aficionados.

LÍMITES Y ACCESOS

La mejor vía de acceso para acudir a pescar desde León capital es dirección La Bañeza. Pasando Hospital de Órbigo hay que girar en dirección a Veguellina de Órbigo y La Bañeza. Desde esta localidad, por la carretera de Castrocontrigo, a Truchas, pasando Nogarejas, Torneros de la Valdería. Total, entre 80 y 90 kilómetros, aproximadamente, dependiendo del lugar elegido.
El primero de los tramos tiene como límite superior el puente de la carretera de Cunas, siendo el límite inferior el puente de Quintanilla de Yuso. Tiene una extensión de 3,1 kilómetros.
El segundo Tlsm se encuentra localizado entre el puente existente en el pareje conocido como “Las Puentes”, en Torneros de la Valdería y el puente en el paraje de “Los Barreales”, con una extensión 1,5 kilómetros.
Tanto en uno como otro se puede practicar la pesca con mosca artificial y cucharilla de un solo anzuelo, sin muerte o arponcillo.
Se recomienda pescar a mosca seca desde principio de temporada, dependiendo como se encuentre de caudal. La pesca a la “Leonesa” o mosquito ahogado dará, seguro, muy buenos resultados pasando la cuerda entre las zonas rocosas. Otro tanto puede ocurrir para los virtuosos de la cucharilla.
Cómo lugares recomendados está la zona superior e inferior del puente de Morla, pero cualquiera de las tablas existentes son buenas para pescar, además de cómodas, o bastante cómodas.

miércoles, 23 de abril de 2008

LA ENTREVISTA







SAMUEL GARRIDO MARTÍNEZ, GUARDA DE PESCA

43 años al servicio de la pesca y los pescadores en León.

“Con mayor concienciación, vigilancia y ganas de querer trabajar por los ríos, la provincia de León podría acercarse a lo que fue en los años 70.”

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona.
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Llegó a León en el año 1.956 procedente de la capital de España. Un familiar suyo, un primo, fue el causante del traslado. Éste, secretario que fue del General Moscardó, máximo responsable del deporte a nivel nacional, por entonces, habló con el Ingeniero Jefe nacional del servicio de pesca, Guillermo Muñoz Goyanes. A partir de ese momento, fue cuando un joven de 23 años sin ningún tipo de experiencia en ríos y pesca, llega a la provincia mas truchera del país.
José Derqui, ingeniero del servicio de pesca en León le asignó a Barrios de Luna, recién construida la presa. Después de unos meses en el destino, comprobó el duro invierno leonés, donde las nevadas y las grandes heladas le trasportaron a “un polo norte” totalmente desconocido para él.
Samuel Garrido Martínez, nacido en Villapalacios (Albacete) en 1933, no podía aguantar más aquellas jornadas de frío y soledad, por lo que decide abandonar. El responsable de pesca en León le recomienda no irse. El servicio de pesca en la provincia acababa de crearse y podía significar un buen futuro. Es cuando le ofrece trasladarse a la localidad de La Magdalena, centro neurálgico y comercial de la comarca, en pleno auge por la minería del carbón. La localidad, con mucho más ambiente para un joven de sus características, le sienta “como anillo al dedo”. Tanto que conoció a la mujer de su vida, Florentina González, con la que esposó años después. Por entonces ya era guarda del coto de Villarroquel, donde estuvo seis años. Por cierto, su padrino de boda fue Carlos Mondéjar, ingeniero de pesca. El vehículo que llevó a la novia a la iglesia era un SEAT 600, propiedad de éste.
El dinero de la mina corría con alegría en La Magdalena, pero el sueldo de guarda daba para la pensión y muy poco más. Otra vez Samuel pretende marcharse.
El coto de Santa Marina, en el río Órbigo, era por entonces el “buque insignia” de la pesca en León. No le andaban a la zaga Bachende “El Internacional”, en la zona de Riaño, en aguas del río Esla, coto hoy en las profundidades del pantano.
Florentina era maestra en La Magdalena y para que Samuel pudiese quedarse en la zona, se decide crear, en aguas del río Luna, el tramo acotado de Garaño. Aureliano Criado Olmos, ingeniero de pesca en aquellas fechas, deja el coto a buen recaudo, ofreciendo su cuidado y vigilancia a Samuel Garrido. Sólo le dijo una cosa: “espero que a la vuelta de poco tiempo sea mejor que Santa Marina”. Así ocurrió. En tres años, sus truchas y sus condiciones, le dieron tanta fama que llegó a traspasar las fronteras nacionales, superando al de Santa Marina. Garaño llegó a tener la trucha autóctona más apreciada de la provincia. La calidad de sus ejemplares, su talla y peso, así como su abundancia le situó en cabeza de las preferencias de pescadores españoles y extranjeros, especialmente franceses, que ya comenzaban a utilizar la mosca seca, un arte totalmente desconocido en León, caso del general del ejército francés, Mrs. Pauvus.

ANÉCDOTAS

Recuerda Samuel que por este tramo acotado pasaron las mejores cañas del mundo, así como altas personalidades como el Ministro López Rodó, el Nuncio de la Santa Sede, Monseñor Dagaclio, generales españoles e incluso uno de Argelia, quien al poco tiempo dio un golpe de estado en su país, Marqueses, Duques, Embajadores de otros países...
De Monseñor Dagaclio cuenta una anécdota nuestro protagonista: “Era un 19 de Marzo y hacía un frío tremendo. Por más señas nevaba. El Nuncio de su Santidad, pese a la hoguera improvisada, no aguantaba las inclemencias del tiempo, por lo que le acompañé, junto con sus amigos y séquito, a Vega de Caballeros, donde comieron.
De vuelta al río compruebo que estaba pescando en Garaño un sacerdote asturiano, de Gijón, y tenía una captura preciosa. Se trataba de una trucha hermosa, de pintas rojas intensas, que pesaba algo más de 2 kilos. Le digo que si no le importaría enseñársela al Nuncio. Este, incrédulo por la presencia de tan alta personalidad en el río, en ese momento comiendo, accedió pero insistiendo que solo verla, nada de regalársela, porque “si vuelvo a Gijón diciendo que he pescado una trucha de más de 2 kilos y no la llevo, no me van a creer”, apuntó. Así ocurrió. Monseñor nada más ver tan hermosa criatura no aguantó ni sobremesa. Raudo y lleno de ganas se puso a pescar en la explanada que existe en Garaño y disfrutó de lo lindo. Desde entonces a esa zona se la conoce como la explanada del Nuncio”.
Son tantas las anécdotas de Samuel, que bien se podría escribir un amplio libro.
En Garaño vivió Samuel Garrido los mejores años de su vida de trabajo en el río por la pesca y para los pescadores. Fueron años complicados por la carestía de medios. El río lo era todo para él, así que no importaban las horas de trabajo. La mayoría de las jornadas eran de 24 horas. No importaba. Como vehículo una bicicleta. Como herramienta de trabajo, ilusión y ganas. Aquello parecía su propiedad, de ahí tanto empeño y tanto mimo.
Nuestro protagonista no quiere dejar pasar la oportunidad de dar a conocer una jornada de pesca del escritor Miguel Delibes, en el coto de Garaño, (en la foto con algunas de las capturas conseguidas aquél día). “Le dejé pescando en la zona baja. No conocía el tramo, por lo que se fió de mis consejos. Mientras pescaba Miguel, yo decidí acudir a la zona alta del coto, en Mora de Luna. Allí las truchas se estaban cebando que era una maravilla. Acudí rápidamente a su encuentro, aconsejándole subir a dicha zona. En media hora sacó el cupo: 12 truchas por entonces. Pesaron más de 6 kilos. La única objeción del Sr.Delibes fue que había resultado demasiado fácil. Al año siguiente volvió con su hijo Juan. Entre los dos no consiguieron un cupo. Esto demuestra que no todos los días son iguales para la pesca, aunque quedaron enamorados del río Luna y la trucha de Garaño”.
No todo ha sido de color de “rosa”, en el debe y haber de Samuel Garrido, guarda de pesca, que se jubiló en 1.998 como Subinspector-Guarda Mayor, también hay muchas denuncias por furtivismo, desastres ecológicos con mortandad de miles de truchas y salvamento de pescadores en riesgo de perecer ahogados, como ocurrió con el director, por entonces del Faro de Vigo, quien en una jornada de pesca, metido en la isla que se forma en Garaño, cuando intentó salir no podía porque se habían abierto las compuertas del pantano y a punto estuvo de ser arrastrado por el agua. “Tuve que acudir rápidamente a la Central de Mora para que cortasen el agua. Testigo del rescate fue el director del Hostal de San Marcos que también estaba pescando en la zona”.

DESASTRES ECOLÓGICOS

Entre los desastres ecológicos vividos por Samuel hay que destacar la gran mortandad de truchas causada en el río Sil por culpa de unos vertidos de la central térmica existente en la zona. Cosas parecidas volvieron a ocurrir en otras ocasiones y en otros ríos. El cambio de compuertas en el pantanín de Selga de Luna, también produjo la muerte de miles de truchas. La suelta de vertidos de cuadras de ganado, en el pantano de Casares, hizo que los purines terminasen con las truchas de todo el embalse, muchas superiores a los 2 y 3 kilos. Otro tanto ocurrió en el Órbigo, por debajo de Veguellina, con los vertidos de la azucarera. No pasaba nada, pese a las denuncias y las sanciones, comenta Samuel. Para algunas empresas era mejor pagar todos los años multas, a tener que montar un sistema de depuración de agua de muchos millones de las antiguas pesetas. Las sanciones, en la mayoría de los casos ni se pagaban. Así comenzó a cundir el desánimo o frustración en la guardería que, cada vez se veía más desprotegida, amenazada y falta de autoridad. Ahí está el desastre ocurrido en Julio de este año en el río Luna, apunta Samuel. El coto de El Castillo, a causa del envenenamiento, por vertido de lejía por unos desalmados, en la zona de Las Cuadras de Manolo, acabó con más de 15.000 truchas muertas, arrasando el coto que necesitará 4 o 5 años para recuperarse, si es que lo consigue. Nadie sabe nada, nadie es responsable y encima ni siquiera pillan a los desalmados causantes del desastre.
Desastre sin precedentes fue la aparición de la Saproleginiosis, enfermedad que aún convive con la trucha en los ríos y que de vez en cuando aparece afectando, con sus manchas blanquecinas, a miles de ejemplares.
A Garrido Martínez le digo que antes los guardas portaban armas y eso imponía, aunque también había más respeto a la autoridad. Samuel replica asintiendo. “Tampoco es menos cierto que nunca las usábamos, dice. Yo tenía una máxima: el diálogo. Furtivo que pillaba pocas veces repetía. Mi método era el diálogo y la invitación a pescar de forma legal, incluso les daba un permiso para poder hacerlo en los cotos. De esta manera se convertían en los mejores guardianes del coto, añade”.

EL FUTURO DE LA TRUCHA EN LEÓN

Garrido asegura que el futuro de la trucha en León está muy complicado, muy mal. Si desde los organismos competentes se pone empeño e interés, se podrá mejorar, aunque nunca se volverá a aquellos años.
Es imprescindible que la pesca tenga su propia guardería, con dedicación exclusiva, aumentando el número de agentes. Ahora los guardas cumplen un horario y nada más, por lo que el río es muy vulnerable. “No se puede estar pendiente sólo del reloj”.
Hay que controlar la contaminación, raíz de los males mayores de la vida acuática.
Controlar y exterminar, en algún caso, la introducción de especies foráneas, que están haciendo perder importantes masas de agua trucheras.
Recuperar fuentes y arroyos, verdaderos pulmones para el río y la trucha.
Recuperar las poblaciones de cangrejo, verdaderos “barrenderos” del río.
Utilizar como piscifactoría natural las cabeceras de ríos y arroyos, pero bien vigilados. Hoy más del 90% de la trucha que existe en los ríos leoneses es de repoblación. Sólo existe trucha autóctona en zonas muy determinadas y a veces convive mezclada. Omaña, Curueño, Tuerto, Bernesga y Torío, son los que conservan algunas poblaciones de trucha autóctona, el resto todo es repoblación con truchas cruzadas de centroeuropea y leonesa.
Hay que dragar o remover los cursos de los ríos, especialmente los controlados por pantano. Al no existir crecidas naturales, por lluvias o deshielo, los fondos se obstruyen impidiendo la vida acuática de larvas, imagos y subimagos, base de la alimentación de la trucha. Es necesario un tratamiento y actuaciones totalmente distintas para ríos naturales y artificiales: montaña y por debajo de pantanos.

Después de conseguir corregir errores, acontecimientos como la Semana Internacional de la Trucha, volverá a florecer y dar prestigio a León y la pesca de la trucha, más allá de nuestras fronteras. Para esto nació la “semana” un 26 de Marzo de 1.966, creada por el ingeniero Carlos Mondéjar, siendo Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, y primer pregonero, Jaime de Foxá Torroba, Jefe nacional del servicio de caza y pesca.

lunes, 21 de abril de 2008

COTO DE FELMÍN


FELMÍN

El placer de la pesca y el paisaje.

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Estar en plena naturaleza justo al lado de las Hoces de Vegacervera, es motivo suficiente para disfrutar de una gran jornada, pero si a esto se le une estar en contacto con nuestra "singular pintona" en un tramo acotado que es una delicia como lo es Felmín, mejor que mejor. El cantar de los pajarillos, el susurro del agua al chocar con las rocas, el cielo azul iluminando amplias praderías repletas de verdor y vida en sus árboles, hará posible que el aficionado a la naturaleza, el pescador particularmente, se encuentre en su mejor ambiente. Si a esto se le une un río hermoso con abundante población de truchas, aunque no de gran tamaño, el acierto será pleno. Después, la "reina de nuestros ríos", entrará o no al señuelo, pero el escenario es el ideal.


El río Torío es el tramo acotado de Felmín, discurre altivo y señorial. Las aguas transparentes, juegan con las rocas de su curso salpicando hermosura. Baja vivo el Torío con aguas puras de la montaña, recibiendo esa aportación tan importante de los muchos arroyos de la zona que, poco a poco, kilómetro a kilómetro, le van dando ese caudal que hará de él uno de los más importantes en pesca de toda la provincia. Es increíble ver temporada tras temporada la gran cantidad de trucha que tiene este río, pese a que en la época estival se queda casi sin caudal, siendo muchos los furtivos que intentan arañar de su vientre el fruto de la freza anual. Pese al poco caudal del verano, la contaminación y el furtivismo, el río Torío se sobrepone a todos los males ofreciendo cantidad y calidad de truchas.
La enfermedad de la Saprolegniosis castiga temporada tras temporada al río, pese a ello, las pintonas sobreviven inmersas en los profundos pozos, que en gran número existen a lo largo de todo el curso. Parece mentira, pero el poder de sobrevivencia en este pez, hace posible esa gran población piscícola de este río.
El tramo acotado de Felmín se creó en 1958 entre los términos municipales de Cármenes y Vegacervera. Es uno de los tramos acotados de León más antiguos, y a la vez peor tratados por la Administración, que casi ni se preocupa de su estado. La longitud del acotado, es aproximadamente de 5 kilómetros, siendo la anchura media del cauce de unos 15 metros.
Comienza el coto en la zona de los prados conocidos como "La Amuraza". El límite inferior, se encuentra en el pozo conocido como "El Infierno", en las Hoces de Vegacervera, justo en el salto de agua que existe en dicho lugar.
Son muchos los arroyos y riachuelos que vierten sus aguas al Torío en este acotado.
Por la margen izquierda y al comienzo del coto está el arroyo de Valverdín, más abajo, el de Getino y después el de Tabanedo.
Por la margen derecha a un kilómetro del inicio del coto se encuentra el arroyo de la Vega. Este arroyo al tener caudal durante todo el año, ofrece posibilidades de pesca, aunque resulta un poco complicado o muy difícil de pescar. Tiene mucha y buena trucha que sube a frezar por su curso. Aguas abajo, se encuentran el arroyo de la Almuzara, el de Gete y el de Valporquero. Todos tienen aguas limpias y cristalinas y aportan gran parte del caudal del Torío en esta zona.
Por encima del límite superior se encuentra el Puente de Cármenes, donde antiguamente comenzaba el coto. En la zona media del acotado se encuentra el Puente de Gete y dos kilómetros más abajo el de Getino. Después, el puente de Felmín, localidad que da nombre al coto, y por último el puente de las Hoces de Vegacervera.

MEJORES ZONAS DE PESCA

El Coto es bueno para la práctica de la pesca, las preferencias de los ribereños y pescadores en general, se centra en zonas determinadas. En la parte superior del coto, un kilómetro aguas abajo del inicio, se encuentra el lugar denominado "Escobio de Valverde", allí el pescador se encontrará con unas tablas hermosas donde practicar el lance a mosquito ahogado o a cucharilla. Las aguas, después de varios rápidos, se remansan formando zonas idóneas para el lance.
En la zona media del coto de Felmín, se encuentran las tablas más famosas entre los pescadores. Quizás las que más truchas tienen. Son las tablas de la Venta de la Herrera y la del puente de Getino. Por debajo de este puente salen, hacia el río, aguas termales que son muy buenas para la salud.
En el puente de Felmín, tanto aguas arriba como para abajo en una longitud aproximada de un kilómetro, el pescador se vuelve a encontrar un tramo idóneo para la pesca, tanto a cucharilla como a mosquito ahogado. Los primeros trescientos metros, aguas arriba, son idóneos para la práctica de la cucharilla ya que en su curso existen muchas rocas que sobresalen de las aguas y donde la trucha se cobija. Al estar las aguas muy claras es conveniente pescar con mucho tiento y sin pisar demasiado en las orillas para no espantar la pesca.
Al final del acotado, sobre todo en verano, uno de los mejores lugares de pesca es el pozo de "El Infierno" hasta un kilómetro aguas arriba de éste. Hay mucha y buena trucha, quizás la de mejor tamaño de todo el acotado.

ACCESOS Y LÍMITES

Los accesos al río son cómodos y fáciles, siendo la única vía de acceso al tramo acotado, la carretera que va de León a Collanzo. La distancia aproximada desde León es de 40 kilómetros. Los núcleos de población más importantes son: en la zona superior del coto por un margen, Cármenes y por el otro Valverdín. Después, Gete y Getino frente por frente, separándoles el río Torío. Ya en la zona inferior, Felmín y Tabanedo. El límite superior del acotado se encuentra en la desembocadura del arroyo Valverdín, mientras que el inferior se haya a la altura del “pozo del infierno”, a la entrada de las Hoces de Vegacervera.

miércoles, 16 de abril de 2008

AÑORANZA POR LEÓN, SUS RÍOS, SUS...
















Estoy en Canarias con nostalgia de tus ríos y tus gentes, León.


Texto y fotos: Eduardo García Carmona

El sonido del mar. La suave brisa del aire marino. La blancura de las olas al chocar. La oscuridad de esas rocas volcánicas. El azul y el verde marino. Todo es sinfonía armoniosa que hace que, cuando los ojos se cierran, floten mis pensamientos que me llevan de viaje lejos, muy lejos…cerca muy cerca.
Estoy en Canarias, tierra hermosa regada de sinfonías marinas, pero con un mar que, cuando cierro los ojos, me recuerda a mi querida Asturias..


Estoy en Canarias donde lo aborigen se mezcla con mil culturas llegadas de otros tantos países.
Estoy en Gran Canaria, la isla menos afortunada, dicen, del archipiélago pero, ¡qué confundidos están si esa fortuna es sólo por el turismo!
Estoy en Gran Canaria, sol, mar y montaña, montaña que me recuerda mi León querido y sus ríos llenos de vida, con agua fresca y cantarina. Aquí no corren cursos de agua, pero el líquido elemento es “oro” para sus gentes, oro que saben recuperar como nadie y guardar como pocos.
Esa montaña canaria, árida a primera vista, está llena de verdor. Esa montaña árida de roques y más roques, hasta llegar al Nublo, se convierte en cobijo del líquido elemento, con la presencia de múltiples presas donde he visto navegar, próximos a sus orillas, a hermosos ejemplares de carpas y otros peces.
Estoy en Canarias aprendiendo a aprender lo que es un mar de sueños sobre la pesca marina, que desconozco, y que en nada se parece a la de los ríos leoneses, donde habita la singular pintona.
Estoy en Canarias, donde sus gentes, afables y cordiales, atentas, dulces, suaves, con hablar aterciopelado, invitan a quedarte.
Estoy en Bocabarranco, Gáldar (Gran Canaria), pescando en el mar y viendo plataneras, dragos, tuneras y enfrente tengo a la montaña sagrada de los Guanches, cuyo espíritu me embarga, convirtiéndome en nostálgico..

Estoy en Canarias, islas de fobias y folías, de cantos y llantos, de vida y muerte, de mar, mucho mar…de paz y amor, de antifaces y carnavales, de tuneras y castaños, de nogales e higueras, de manzanos y perales, de aguacates y tomates, de papayas y mangos…de pesca, mucha pesca. Aquí estoy para contárselo y cantárselo, con argumentos y aprendiendo a pescar en mar, que nunca es tarde, aunque mi retina me lleva hacia el Torío, Bernesga, Duerna, Curueño, Luna, Órbigo, Omaña, Porma, Eria, Selmo, Sil, Cúa, Burbia, Ponjos, Tuerto, Cea... o el padre Esla.Estoy en Canarias pero sumido en mi León querido y preguntándome por qué si aquí el agua es “oro”, ahí, con 3.000 kilómetros de ríos trucheros, cursos que emergen del vientre de Picos de Europa o los Montes de León, bajando hasta el Páramo o Tierra de Campos, no somos capaces de mantener ese bien natural a la altura de lo que necesitan las truchas para subsistir, o el campo para calmar su sed.
Estoy en Canarias pero bebiendo en ti, León. Bebiendo de tus cosas y tus gentes, soñando lo mal que te hemos tratado, a pesar de lo mucho que das. Soñando, ilusamente, que llegará ese día en el que sepamos devolverte lo que es tuyo y que te hemos robado a base de contaminación y otros despropósitos.
Estoy en Canarias preparando mi caña de nueve pies, mimando mis moscas y observando como mis sueños se podrán convertir en realidad, pudiendo pescar en el Omaña o en el Curueño, dentro de pocos días.
Estoy en Canarias sin poder estar ahí, sin poder ver esas maravillosas frezas de nuestra singular pintona, en la tablona de Nocedo de Curueño, en plena montaña leonesa, o en el puente de Serrilla, con su impresionante montaña rocosa, de colores grisáceos, Torrecerredo, en el fondo.
Estoy en Canarias pensando en los amigos de pesca y las ganas que tengo de abrazarlos y estar con ellos en plena naturaleza, con la bota de vino, el chorizo y el pan de leña de mi querido León.

Estoy en Canarias, con clima benigno, pero palpando los fríos inviernos de León, las heladas que nos encontramos en la montaña o a la vera de casa, y recordando el olor a humedad, a hierba recién cortada, a los hongos que recolectaba en las verdes praderas de Oteruelo de la Valdoncina, entre cardos y tomillos, entre espinos y monte bajo, o los níscalos de los pinares de Santamar, mi coto de caza, donde en la caseta del tío Mario, después, los preparábamos.




Estoy en Las Palmas ahíto de ti León, de tu paisaje, de tus gentes, de tus monumentos, como la Pulchra Leonina, San Isidoro, el Palacio de Botines, de Gaudí, La plaza del Grano, el Barrio Húmedo, los vinos y sus tapas, los amigos de la Viña H o Las Lleras, de Pepín.
Estoy en Canarias ansioso de teneros en mis manos, de besaros, de abrazaros o, simplemente, saludaros leoneses-as. Lo malo es que algunos no veré, caso de mi querido Juan Florencio Pérez, Chencho, con quien compartí profesión, comidas, copas, viajes y tiempos de fútbol, con su querida Cultural… ¡qué tiempos aquellos de RadioCadena Española! Ya no habrá balcón al que asomarte a diario, pero sí pedestal en mi memoria y la de muchos leoneses, no los mansos, donde tenerte presente.

Estoy en Canarias soñando despierto en un amanecer, en el que, caminando hacia la radio, me empapaba de los ciruelos chinos en flor, frutales puestos en fila india, como sus castaños, que llenaban aceras y jardines de un color rosáceo, angelical y el olor especial que inundaba el ambiente cada primavera, en el paseo de La Condesa de Sagasta, con San Marcos completando el norte y el León Arena, al Sur. De estar en Papalaguinda, con el Bernesga, canalizado, entre el viejo puente medieval y el moderno de Los Leones, con Guzmán de vigía, indicando a la estación.

Estoy en Canarias con nostalgia de estar en ti, León, de presentar pregoneros de la Semana Internacional de la Trucha, de gozar del elixir de esa uva prieta y muy picuda, del chorizo y la hogaza de pan, a la orilla del Omaña, del Curueño o el Torío, de pasear por el Húmedo entre tanta gente y donde La Bicha nos inunda con ese olor morcillero, que acrecienta nuestro apetito estomacal y orienta el sentido gastronómico, de sentir el murmullo y el ruido de la gente en La Lola, de ver cantar a Manolo con su guitarra...de volver a vivir en ti, León.
Estoy en Las Palmas, pero te echo de menos, León.