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sábado, 6 de junio de 2009

El hucho hucho en el coto de Villagonzalo II (Salamanca)



Desde Las Palmas de Gran Canaria a Salamanca en busca de un codiciado pez.

Un gran desconocido para los amantes de los salmónidos que te hace gozar al máximo nivel.

Ejemplares de más de 70 centímetros con ataques frenéticos al engaño que te harán llegar al máximo dentro del mundo del lance ligero o a cola de rata.
La cucharilla gallega EDU, infalible.

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Nunca pensé en algo igual dentro del viejo Reino de León.
¡Y pensar que me fui a la Patagonia chilena buscando grandes ejemplares de salmónidos cuando los tenía tan cerca!

Esta es la mejor expresión para indicar el grado de aceptación de la pesca del Hucho en tierras charras. Si a esto unimos que los seis integrantes de la “cuadrilla”, por primera vez, habíamos acudido al sorteo de cotos y encima nos toca elegir el primer día, ya no les cuento más, ¿o sí? ¿que les parece?

LA ILUSIÓN

Había llegado el día anterior desde Las Palmas de Gran Canaria, localidad donde resido desde hace tres años. Tenía “el mono” de la pesca por todo el cuerpo y, lo que es peor, en el coco. No podía quitarme de la cabeza el ir a pescar a Villagonzalo II, en el río Tormes, en mi primera jornada de pesca en la península, después de todo un año sin tocar mi SAGE de nueve pies. Por si fuese poco, estrenaría ese mismo día mi nuevo carrete STH, con las dos bobinas. Una, con cola flotante y la otra, semi hundida, una T-130 que me había preparado mi amigo valenciano Roberto Coll. ¿Me acostumbraría a pescar sin mi Vivarelli?
Tuvimos que madrugar para salir de León con destino a Salamanca. A las 7 de la mañana ya estábamos en la carretera con toda la ilusión del mundo puesta en Villagonzalo II y sus huchos. Allí nos esperaba Paco Redondo, el de Peñaranda de Bracamonte, ese gran montador de moscas y mejor persona para, junto con José Gutiérrez Aláiz, “Guti”, introducirnos en la pesca de este salmónido, único en España, y guiarnos por los senderos del coto hasta llegar a los mejores lugares para tentar suerte. Llegamos a eso de las 9 de la mañana y lo primero que hicimos fue mirar el río Tormes. Me recordaba al Órbigo en León. Más o menos, la misma anchura, la misma vegetación de ribera pero las aguas estaban oscuras, como tomadas y, además, bajaba bastante caudal. ¿Desilusión? No, no…todo lo contrario porque mirando y mirando vimos los primeros movimientos del “monstruo de Villagonzalo”. No daba crédito a lo que estaba viendo. Aquello no era un pez, parecía un barco. ¡madre de Dios!
El corazón se nos puso a tope pero no había prisa. Teníamos toda la jornada, todo el día por delante y Paco Redondo aún no había llegado.
Guti sacó el equipaje “comestible” de uno de los tres coches. Empanadas de carne, bonito y bacalao, además de unos langostinos cocidos. Para acompañar, un barril de birra de cinco litros. Las cosas hay que comenzarlas bien, para finalizarlas mejor.
Con el estómago repleto de alimento, montamos nuestras cañas mientras Paco Redondo llegaba donde nos encontrábamos. Tras los saludos y abrazos llegaron los primeros consejos. Los que fuesen a pescar a cola de rata, Juanito y yo, nos quedaríamos a unos 300 metros de dónde está el límite superior del coto. El resto, Ismael, Beni, José Luis y Luis Alberto, acompañados por Guti, se irían en dirección al “palomar”, zona para los del “hierro”.
Juanito, viendo el movimiento de los huchos en la primera tabla del coto se quedó allí. A mí me acompañó Paco hacia la zona donde el Tormes se divide en dos brazos para después de dejar una isla por medio volver a unirse y recibir las aguas del río Almar. Según Paco, una zona inmejorable para pescar a estreamer, y más después de haber estado observando antes como estaban posicionados los huchos en dicha zona. Con sus consejos y sus moscas me metí en el río. No cogía en mí. Me sobraba el vadeador, la ropa…me estaba ahogando de ganas de lanzar. Tantas ganas tenía de posar la mosca en el agua que parecía que la cola no salía de la Sage.
Tras unos primeros lance fallidos y cortos, comencé a serenarme. El ansia me invadía y no me dejaba pescar. Los lances comenzaron a ser precisos, pegados a la orilla. Me encontraba en medio del Tormes pescando a ambos lados pero los huchos no entraban. De repente, una cebada. ¡Que círculos sobre el agua! No podía ser cierto. Tras los consejos de Paco desde la orilla continué mi pesca particular pero, los nervios me atenazaban y los ruidos de las cebadas o los saltos de los peces me estaban irritando.
Por fin me sube el primer pez. ¡Vaya tensión! Cuando veo subir a aquel barco a coger el estreamer lanzado hacia lo orilla, le doy un cachetazo. El tirón le sacó el engaño de la boca y el pez me dijo adiós. Así y todo, el susto me quedó en todo el cuerpo. La ilusión se había multiplicado por un millón.

MALA JORNADA MATINAL

Paco Redondo tenía que marcharse a casa, a las 14 horas tenía que entrar a trabajar. Era la hora del “angelus”, las doce de la mañana, cuando me abandonó a mi suerte el de Peñaranda. Sólo no estaba porque, por arriba y por debajo de donde me encontraba en el río comenzaron a llegar pescadores. En menos de media hora tenía a cinco encima de mí. Poco después, por debajo me encontré con Beni e Ismael. Los dos estaban ilusionados. Ambos habían conseguido captura, aunque no de la medida, por lo que las piezas fueron devueltas al Tormes. Yo continuaba sin suerte y sin volver a sentir la tensión de la picada. Algo raro estaba pasando en el río. A pez visto les pasaba el estreamer junto a su cabeza y ni se movían. Las subidas y bajadas de caudal estaban jugándonos malas pasadas a los mosqueros, ninguno habíamos conseguido pieza, ni siquiera Juanito, un as con la cola de rata, como pude saber más tarde, aunque sí había pinchado alguno.
Aburrido, cansado y angustiado por los otros pescadores que se amontonaban en la misma zona decidí marcharme más abajo. Imposible, por un lado los cañizares no me dejaban circular próximo a la orilla. Por otra, más pescadores en la zona de desembocadura del río Almar. Decido subir hacia donde teníamos los coches, al comienzo de coto.
Cuando llego, allí se encontraban Ismael y Beni quienes, cansados como yo, habían abandonado la batida al hucho. Por el contrario, Juanito continuaba su aventura, y en los mismos cincuenta metros donde había comenzado a pescar. Estaba picado con un hucho que había trabado dos veces y se había soltado las dos. Caminando de aquí para allá, por los muros junto a la salida de agua de la presa, Juanito no cejaba en su empeño de conseguir pieza pero, al final hubo de desistir, como los demás, para tomarse un pequeño refrigerio mientras llegaban Guti quien había llevado a Luis Alberto José Luís a otra zona más hacia el final del coto, denominada “el palomar”.
Cuando llegaron nos pusieron los dientes largos. Se habían hinchado a sacar huchos del río y todos habían sido pescados de la misma forma, con la cucharilla del nº 3 de EDU. Las infalibles gallegas de Eduardo Fontela, se habían convertido en la estrella de la jornada.
En esto que llama Leonardo de la Fuente. Le atiendo. Me pregunta por la pesca y le digo que yo no había sacado ningún hucho y que los únicos se habían conseguido con las EDU. Me aconsejó que por la tarde me fuese con Guti al “palomar”. Aunque yo no quería, dejé la cola de rata y me preparé la caña de cucharilla. No me ilusionaba pescar con el hierro pero las circunstancias me lo estaban exigiendo.¿Cómo iba a contar que me había metido 3.000 kilómetros en el cuerpo, desde Las Palmas a Salamanca, para no conseguir ni un pez?

LOS HUCHOS Y LA TUMBA DE PEPE CORTÉS

Después del refrigerio oportuno todos, menos Juanito, nos fuimos a pescar a la zona de “El Palomar”, en la parte baja del coto de Villagonzalo II.
Después de salirnos del pueblo y coger la autopista, llegamos a una gasolinera para coger el segundo camino a la derecha que nos iba a conducir hasta el río y la zona anunciada. Por medio una granja. Un caballo y un perro en el camino que más que un mastín, que lo debía de ser, parecía un San Bernardo. Poco más allá, la tumba de Pepe Cortés y a su lado, a cuatro o cinco metros, el río Tormes. No daba crédito a lo que estaba viendo, una tumba junto al río con lápida, nombre, fecha…
Cuentan que Pepe Cortés era un gran enamorado de la pesca del hucho y pidió a su familia que cuando muriese fuese enterrado junto al río, en su sitio favorito de pesca. Pepe lo consiguió, no se como, pero allí está reposando junto al Tormes, oyendo el sonio de sus aguas, el chapoteo de los huchos, el silbido del viento, los aullidos de los perros nocturnos… Allí está el cuerpo enterrado de Pepe Cortés pero, sobre todo, su espíritu merodeando entre las hierbas junto a los árboles, el camino y el río. Pepe, debe estar satisfecho y nadie le tiene miedo o ¿quizás sí?
Lo cierto es que, por el motivo que sea, Pepe nos guardó el sitio. Nadie apareció por allí más que nosotros y un agente de la guardería a pedirnos los permisos.
Pescamos sólos y a gusto. Nadie nos molestó y la fiesta fue total.
Si Luis Alberto consiguió un ejemplar de 72 centímetros, poco después Ismael aumentó la marca, con otro ejemplar pero de 75. ¡Qué preciosidad!. Beni, consiguió varios, aunque no daban la medida y hasta Guti probó fortuna con las EDU y en tres lances sacó dos huchos. Convencidos quedamos de lo infalibles que eran las EDU.
José Luís y yo estábamos de sacadera. Nos cansamos de ver y nos fuimos a pescar uno de los tres brazos en los que divides el Tormes a unos 400 metros antes de llegar al puente que señala el final de Villagonzalo II.
Pescando juntos y lanzando un rato cada uno, conseguimos sacar más de 25 huchos. Tuve la fortuna de conseguir la tercera pieza en tamaño de la jornada, un hucho de 74 centímetros, uno menos que el de Ismael.
Al final fueron tres las piezas de medida que conseguimos llevarnos para León y el destino una merienda, días después, con mujeres y amigos. Particularmente, conseguí 14 ejemplares. Casi todos entre los 60 y 68 centímetros.

LAS HERIDAS EN LA ZONA DE LAS AGALLAS

Mientras estaba reanimando a un ejemplar, después de una sesión fotográfica, recibo la llamada de Nacho, el presidente de la Asociación Pro Hucho, de Salamanca. Estaba en Ávila en unas jornadas de trabajo y no había podido acudir a saludarme, pero se acordó de que estaba en su tierra pescando. Un caballero.
Mientras trababa otro pez, recibo otra llamada al móvil. ¡Jo…! Era la “niña de mis ojos”, mi nieta que me llamaba desde Las Palmas. Al abuelo se caía la baba.
Le conté que estaba en medio del río. Le transmití la ilusión de mi pescata y ella me preguntaba que era un hucho. Como pude se lo expliqué.
Algún día, espero que Malena, se convierta en la continuadora de la saga de pescadores de la familia. Mis hijos, que pescaron de niños, lo dejaron con la pubertad y lo abandonaron definitivamente. En mi nieta tengo depositada la confianza.
Otra llamada telefónica más. Era Juanito Manso que se había quedado pescando en la parte alta del coto. Me contaba que llevaba más de 20 piezas capturadas y devueltas al agua. Las había pescado a ninfa y, curiosamente, a pez visto. Vamos, tan visto que se acercaba hasta ponerles la ninfa en la boca. Creo que fue todo un espectáculo. Las gentes de Villagonzalo, el pueblo, acudieron a verle pescar. Juanito es Juanito y, además de ser el último campeón de la Semana Internacional de la Trucha de León, ha formado parte del equipo español que acudió al mundial de Canadá y ha participado, en varias ocasiones, en el Campeonato de España de pesca de salmónidos. Un fenómeno con la caña y la cola de rata.
A lo que iba. Casi todos los ejemplares que sacamos tenían heridas en las agallas. Eran como rozaduras o quistes. Todos en la misma zona, como si se rozasen contra algo al abrir y cerrar las branquias. Sólo mi ejemplar de 74 centímetros estaba impoluto, sin un solo rasguño. Tenía una librea preciosa y un colorido más llamativo que el resto, incluso más claro.
Lo de las heridas se lo había comentado a Nacho cuando me llamó, asegurándome que se informaría del tema.
Puede ser que como son tan voraces persiguiendo a los alburnos, de los que se alimentan, quizás se hacen heridas. Puede que sean quistes o pulgones que se depositan en esas zonas y al intentar quitárselos se hacen rozaduras. Puede que sean peleas entre ellos. El caso es que de más de 35 piezas conseguidas, de las que 32 se quedaron de nuevo en el vientre del Tormes, 34 tenían las mismas “muescas”.
Habrá que investigar y seguir la evolución por si acaso, no vaya a ser que lo que ha costado 40 años conseguir, se pueda ir al traste por un descuido.
Por cierto, este pez que se trajo de la antigua Checoslovaquia, se pretendió introducir en varios cauces fluviales, entre otros el río Órbigo, en León. Sólo el río Tormes y en esta zona de Villagonzalo supo darle al hucho lo que necesitaba. El pez se ha aclimatado y son miles de pescadores los que le pretenden pescar, cada temporada, en España. Sólo unos pocos lo consiguen y nosotros fuimos afortunados.
¡Ojalá podamos repetir la aventura!
De verdad, con estos peces en Salamanca, ya no hacer falta irse al extranjero a por trofeos. Lo malo es que parece “un pez bobo”. Le gusta comer y atacar a todo lo que se mueve cerca de ellos pero tiene un gran defecto: no es huidizo como el resto de los salmónidos, se queda en el mismo sitio y te deja meterle el anzuelo en la boca sin asustarse. ¡Increíble!
Si la guardería vigila como parece, se puede convertir Villagonzalo II y los huchos, en “la gallina de los huevos de oro” de la pesca en Salamanca. Mejor dicho, ya lo es, al menos para mí y eso que no soy partidario de la introducción de especies foráneas.

7 comentarios:

pacopescador dijo...

Mi querido amigo Eduardo, ni que decir tiene que fuisteis merecedores de tan explédida jornada, y que siento mucho que yo no pudiese estar presente para ver tu cara de satisfacción y júbilo cuando sacaste tu primer Hucho del Tormes.
Espero volver a verte pronto en algún otro esceario, sea o no de pesca.
Un abrazo y felicidades por tu magnífico reportaje.

Anónimo dijo...

Querido Paco Redondo:
Tú si que eres merecedor de todo. Me alegro de que te haya gustado el reportaje del hucho. Teneis en Salamanca un tesoro que no se puede perder. Cuidarlo.
Fue un placer pescar en el Tormes y la pena que por la mañanza se nos diese mal por los cambios de caudal de agua.
Un fuerte abrazo.

Eduardo

Roberto Coll Alcalde dijo...

Eduardo, me alegro un montón de que te haya gustado la aventura del Tormes. El hucho es merecedor de todos los alagos, y Salamanca de tener un coto como el de Villagonzalo II. El único "pero" es el que la administración no disponga de otro acotado de hucho, el tan anhelado segundo coto de hucho, y con ello aumentar las posibilidades de pescar hucho en tierras charras. Mi experiencia el pasado año con el salmón del Danubio me supo a poco y espero tener suerte de nuevo en próximas temporadas para regresar al Tormes y gozar con la compañia de mis amigos de Peñaranda: Paco, Tasio y César. Un abrazo pregonero.

Anónimo dijo...

Gracias Roberto.
El pregón y el Filandón ha ido muy bien. Ayer domingo, el Filandón, con cuentos de pesca e historias fue demasiado. El público abarrotó la sala que, incluso, estuvo con la puertas abiertas porque no cogían. Leo de la Fuente, fue todo un "monstruo" contando historias, con chistes de pesca por medio. Guy, en su línea, Pedro Trapiello, un crack, Guti fue la sorpresa y ahí estaba yo con mis historias. ¡La OSTIA!.
Lo del hucho tienes toda la razón, pero...algún día tendremos más oportunidades.

Un fuerte abrazo.

Eduardo.

JACIN CASILLAS dijo...

excelente gente la de este relato´,yo conozco a Paco Redondo y por el me meti en la pesca a mosca (coincidimos pocos dias juntos en Fadicamo "soy Jacin").Tan solo quiero exponer desde mi mas humilde experiencia en la pesca ,que estos lugares ,se traten y cuiden como se merecen ya que igual que esta jornada la pesco gente realmente pescadora, otras las pescan verdaderos depredadores. L o digo con conocimiento de causa por que tengo una casa a 2km. del rio y paseo mucho por el coto viendo de todo.Aprovecho la ocasion para mandar un saludo a Paco y esperar mi dia el proximo mes, que despues de 4 años he vuelto a ser agraciado en el sorteo.GRACIAS

JACIN CASILLAS dijo...

JACIN CASILLAS : Por fin llego mi dia ( 12 DE JULIO )8 HUCHOS de entre 40-65 cm.Nada mas llegar en los primeros lances logre clavar 3 en la zona llamada por los ribereños del "abogado" me desplaze a los "toriles" y clave otros 2.Me marche a Cilloruelo a degustar la paella de la fiesta con los amigos y familiares y regreso al rio sobre las 19:30H. logre engañar a otros 3 y despedida y a casa. Dia fantastico y a probar suerte el proximo sorteo.Se notaba que los huchos tenian la leccion aprendida y si a eso les añadimos la luna de la noche anterior ...No obstante pescar aqui es un paraiso aunque yo pesco solo y por seguridad dejo zonas sin pescar por considerar arriesgadas´.Lo mas destacado para mi de esta jornada es poder devolver al agua todos los huchos y antes haber disfrutado de su lucha.UN SALUDO A TODOS.

Pelofrito dijo...

Es el peor coto en el que he estado con diferencia, 6 kilometros de coto jajajajajja a dia 30 de mayo del 2013 en los 6 kilometros del coto, si se puede pescar en 500 metros es mucho. Orillas ianaccesibles, muchisima maleza, creo haber visto una unica zona de acceso al coto a la mitad mas o menos.
Con todos los pescadores que me e cruzado ese dia en el coto me han dicho lo mismo, que se han sentido estafados y que no vuelven (7 personas).
He tenido que estar todo el dia en el mismo sitio, una entrada en la orilla, por la que pude acceder a una zuda, y jugando me el tipo, pude pescar desde el medio del rio. La otra opcion es recorrer las orillas en busca de una entrada para lanzar 4 varadas(el calculo es una entrada cada 200 o 300 metros, y son pequeñas entradas entre arboles y en las que la mayoria te tienes que meter asta el pecho de agua para poder lanzar).
Huchos hay, y bastantes, otra cosa es que quieran picar, de mi grupo fuimos 9 personas, de las cuales solo tubieron picadas 2, con 2 capturas por cabeza, los demas ni picada. Los otros pescadores, con los que me cruce, a las 19:30 horas ninguna captura (pudo ser el dia). El guardia no se digno ni en presentarse, de los 9 que fuimos, solo lo vio 1 (yo creo que hasta les dea verguenza pedirte la licencia y haberte cobrado 25 euros por semejante mier... )