Pescando en el Sella y el Narcea con Roberto Coll y Luís Meana o lo que es lo mismo, con los creadores de las “Palomino” y “el pardón de Meana
Sólo faltó el francés Guy Roques y la pesca en el Cares.
Piedras, moras y avellanas de recuerdo en paisajes únicos.
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Texto y fotos: Eduardo García Carmona, Daniel González y Beni Sánchez
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No. No es “oro todo lo que reluce”.
Esta historia la debo contar “sin pelos en la lengua”, aunque con pasión de pescador.
Me satisface sobremanera el haber podido pescar, este verano en Asturias, con dos grandes en la confección de moscas, buenos pescadores y mejores personas: el valenciano, Roberto Coll, y el madrileño, aunque asturiano de adopción y familia, Luis Meana. Sólo faltó a la cita el francés “españolo”, Guy Roques “el mosque
Con la sinceridad que me caracteriza, debo confesar y confieso que ninguna de las dos jornadas fue buena en pesca, pero excelente en la amistad y conocimiento.
EN VISPERA DE LA FIESTA DE LAS PIRAGUAS
La visita al Sella estaba prevista para el 8 de Agosto, vísp
La jornada se inicio unos metros antes del puente de Cangas de Onis. Había que saludar a Ramsés y Kiko, aunque sólo el primero era el único, de los dos regentes de la tienda de Pesca “El Gordo”, que se encont
Después del saludo a Ramsés, carretera adelante por la avenida de Castilla, hasta llegar al destino señalado de antemano.
El día estaba nublado y parecía que llovería, pero no, no llovió, aunque algo chispeó.
Nada más salir al Sella, que baja hermoso de agua y colorido, Roberto se queda en un brazo del río y yo elijo un regato o brazo pequeño que salía de la arteria principal de agu
Roberto, no terminaba de estrenarse, pero yo no volví a sacar algo más, hasta pasada media hora. En ese momento lo que entraban eran pequeños esguines de salmón.
Por fin, Roberto, comenzó a estrenarse en el Sella. Un lance y un esguín. Él creía que
Antes, Roberto Coll se llevó una pequeña piedra del río Sella para su colección. Si, sí, Roberto, colecciona piedras de todos los ríos que ha pescado en España y fuera de nuestro país. A este paso su esposa acabar
Una buena merienda en un bar de carretera, en Caño, y tras dejarle en Cangas, nos dirigimos mi querido, Daniel González Armas, testigo y fotógrafo de lo acontecido en la jornada. El canario y yo, nos fuimos para Perlora, donde estábamos de vacaciones. El verdadero problema fue cruzar Arriendas con las miles y miles de personas que se apostaban a un lado y otro de la carretera en tiendas de campaña o en coches y furgones, con la alegría de la fiesta dentro. La fiesta de las piraguas comenzaba a estar presente, pese a que la lluvia calaba.
No conocía a Luís personalmente y la verdad es que es un encanto.
Dos libros, el de los cotos y pozos salmoneros de Asturias, del que es autor él, y el de “Dónde y cómo pescar en León”, cuyo autor soy yo. Dos libros que nos hemos intercambiado y que nos han unido en la distancia larga y cort
Todo comenzó en la distancia larga, vía teléfono. Quedamos en Asturias para ir a pescar un día al río Nancea. El día elegido fue el 25 de Agosto.
La distancia corta comenzó el día que nos conocimos en persona. Fue ese 25 de Agosto, a las ocho de la mañana, en el bar restaurante La Vega, próximo a la localidad de Peña Ullán, en dirección Soto del Barco a Pravia. Nos acompañaba mi buen amigo Benigno Sánchez, Beni, que fue el testigo de la jornada y fotógrafo.
Tras los saludos y un café, nos dirigimos a Puente Quinzanas para ver como bajaba el río Narcea. El estado no podía ser mejor con buen caudal, buena temperatura, sobre los 20º que llegó hasta los 24º a lo largo de la jornada, con cielo cubierto y amenaza de agua. Sólo faltaba que los re
Dejando el coche al lado del campo, y mientras Luís terminaba de confeccionar el bajo de su línea, Beni, a mosquito ahogado, ya había cogido camino hacia el río, saliendo yo al poco rato. Cuando llegó Luís al tramo, me encontraba en medio del río pescando unas raseras donde había conseguido pinchar un par de truchillas. La orilla de allá tenía un aspecto sensacional. Hacia allí me dirigí mientras Meana se situaba en la tabla superior a la mía. Conseguí pinchar otras tres truchas más y sólo pude sacar una de unos 20 centímetros, devuelta al agua. Los reos no aparecían.
Subimos los dos hacia el pozo “El Regato”. Allí, una hermosa tabla con entrada y salida en el pozo, y un buen árbol presidiendo. Desde la orilla, en la parte inferior de la tabla, comenzamos a ver los primeros reos. Uno, dos, tres … nos enseñaban las colas. Estábamos nerviosos, ansiosos. Los salmónidos repetían sus movimientos. Me quedé al final de la tabla donde uno de los reos continuaba “pavoneándose” frente a mí, a unos tres metros de unos árboles caídos que había en la orilla opuesta. Luís, se fue a por los otros que se movían más arriba.
Con s
Por encima, Meana, tampoco conseguía su propósito.
Mientras él subía aguas arriba, me quedé observando la zona donde estaba pescando en “El Regato”,
CAMBIO DE ESCENARIO
Sin haber conseguido el objetivo marcado ninguno de los tres, partimos hacia El Zarro.
Por el camino, que se cerraba por tramos merced a las sebes laterales, fuimos degustando unas moras deliciosas, dulces, gordas y negras.
En la zona baja de El Zarro, en una tabla con una caída sensacional, avistamos los primeros reos. Parecía que nos estaban esperando. Se estaban cebando y repetían continuamente. Como las cebadas estaban distantes unas de o
Aburridos estábamos con los reos, aunque tanto Meana, como yo habíamos pinchado alguna trucha e incluso Luís consiguió sacar más de una, que cuando se clavaron creíamos que eran reos por los saltos que daban. Aburridos estábamos y con Beni esperándonos para ir a comer que, Me
Curioso, Meana consigue pinchar y sacar el primer reo. Bueno, el salmónido al final no era reo, aunque sí una buena trucha. Pinchó el segundo, pero se destrabó. Meana se quedó conmigo, observando el reo que me tocó pescar. Seguía cebándose pero no tomaba mi mosca. Decid
Así pasó la jornada y llegamos tarde a comer pero conseguimos comer en mesa y mantel, aunque por el camino a Puente Quinzanas, donde estaban nuestros coches, cogimos unas buenas avellanas, casi maduras, y llenas muy llenas. Estaban deliciosas.
Y hasta el año que viene Don Luís, caballero del Pardón, su pardón específico.


3 comentarios:
Felicidades por esos maravillosos días en tan agradable compañía compartiendo vuestra más grande pasión y, un abrazo para todos.
Pacopescador.
Faltaron muy buenos amigos, entre otros tú Paco.
¿No crees que deberíamos juntarnos en un campamento estival el próximo año?
Sólo es proponerlo y "enganchar" una semana en Asturias, Cantabria o Castilla y León, juntándonos diez o doce amigos amantes de la pesca y alquilar una casa Rural.
Lo propongo.
Un abrazo.
Eduardo.
Faltaron muy buenos amigos, entre otros tú Paco.
¿No crees que deberíamos juntarnos en un campamento estival el próximo año?
Sólo es proponerlo y "enganchar" una semana en Asturias, Cantabria o Castilla y León, juntándonos diez o doce amigos amantes de la pesca y alquilar una casa Rural.
Lo propongo.
Un abrazo.
Eduardo.
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