Nuevo libro de EDUARDO GARCÍA CARMONA...Dónde y Cómo Pescar en León...

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jueves, 31 de diciembre de 2009

Que el Año Nuevo cumpla los deseos de este Blog que, también, pueden ser los tuyos...


Pescarmona ha superado las 176.000 visitas en menos de un año y le pide a 2010…

…aguas menos contaminadas, más truchas…bla, blablabla…

Menos prohibiciones y más concienciación para todos con la naturaleza.

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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¡Que tontería pedir por pedir…! ¿Verdad?
Otros apuntan que pedir no cuesta nada, como soñar. Otros, que quien no llora no mama…Dichos y más dichos, tontería tras tontería.
En Pescarmona, pedimos lo mejor para los ríos en 2010 y siempre. ¿Qué es lo mejor para los ríos? Vaya una preguntita.
Los “prebostes” del medio ambiente, medio natural, ecosistema, desarrollo sostenible, etc. deberían tenerlo claro que para esos cobran y seguro, segurísimo que buenos sueldos, pero ni eso. Esos “cabezas pensantes” que existen en cada Autonomía y en el Gobierno de la Nación no se ponen de acuerdo nada más que para cobrar. Ahí ha quedado la reunión, cumbre o “abismo” de Coopenhague (Dinamarca), con frío gélido en las negociaciones y en la propia climatología que presidía el ambiente. Al final, acuerdos mínimos y soluciones, ninguna. ¿Dónde vamos a llegar?
Pescarmona, le pide al 2010 seriedad para los políticos y que piensen más en donde viven ellos, que no es otro sitio que el mismo donde vivimos los demás: La Tierra, un planeta al que están maltratando de palabra, obra y omisión.
De palabra, porque eso es lo que saben hacer muy bien los políticos: hablar (blablablabla…)
De obra, porque como no haya comisiones “extras”, no se autorizan o no se llevan a cabo las obras y, señorías, la naturaleza necesita muchas, muchas obras y urgentes para paliar lo que durante muchos años estamos destruyendo.
De omisión, esto también lo saben hacer muy bien los políticos. Lo que no les interesa lo omiten.
Pues bien, la naturaleza donde tenemos a nuestros ríos, a doña trucha, don reo y don salmón, por mencionar los peces de la “realza”: reina, príncipe y rey, necesitan que todos, políticos y pueblo se pongan manos a la obra.
Los políticos ejecutando proyectos para paliar parte del déficit de muchos años para con en medio natural.
El pueblo, nosotros, para de una vez concienciarnos de que ya no vale tirar todo al río, de que la naturaleza es lo primero. O sea, lo primero somos nosotros que formamos parte de ella y si no nos cuidamos a nosotros mismos, ¿quién nos va a cuidar? Hombre, si vienen los extra terrestes, igual solucionan la avería pero, me imagino que ni así.
Por ello, en Pescarmona pedimos CONCIENCIACIÓN. ¡Ya está bien de contaminar, de maltratar a la naturaleza!
Es muy fácil conseguirlo. Simplemente hay que ser personas, o sea, animales “racionales”. Si los animales “no racionales” cuidan su entorno para que no les falte de nada y nosotros lo destruimos, ¿quién es el animal racional y cual no?
Feliz y venturoso Año Nuevo. Que 2010 sea el año del Medio Ambiente y la concienciación ciudadana. ¡Ojala lo consigamos!
De momento, la climatología adversa del verano y su sequía que continuó hasta pasado el otoño, ha cambiado para mejor, aunque el agua y la nieve nunca cae a gusto de todos pero, con las cantidades de agua que la mayoría de las regiones han soportado, los acuíferos están a tope y el agua está garantizada, prácticamente, para el próximo año. Es muy lindo volver a la montaña de León o Extremadura, de Andalucía, Levante o Cataluña y comprobar como los veneros vuelven a brotar, de los manantiales secos, durante años, ha vuelto a salir agua, que los ríos están casi desbordados, que los pantanos están a tope y hasta en Las Canarias las presas están más llenas que nunca y los riachuelos vuelven a tener líquido que llegan a los barrancos…
Mi apreciado amigo, PACO REDONDO, me ha felicitado el año y me aconseja que todos los amantes de la naturaleza vean este documental para concienciarse de por qué tenemos que amar y respetar a la naturaleza. Pincha en la dirección y disfruta...

http://www.youtube.com/watch?v=hOZfNeUrQxk&feature=player_embedded


¡FELIZ Y ECOLÓGICO 2010!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Las cucharillas EDU entran en el mercado catalán...


De Galicia y para todo el mundo

Cucharillas EDU, una fábrica que produce lo que pide el pescador de hoy

El mercado de la pesca en Cataluña, también exige la calidad de las EDU

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Aunque continúa habiendo muchos detractores de la pesca a cucharilla, ¿quién es el pescador que en alguna ocasión no ha pescado con ella?

No es tarea fácil pescar a cucharilla y por ello es aconsejable que se pesque de manera deportiva con ella. No sólo los pescadores de mosca son los más deportivos. Los pescadores de cucharilla del siglo XXI son tan deportivos como los de mosca. Todo radica en la conciencia de cada uno y de la normativa vigente.

Existes cotos y zonas de pesca sin muerte donde la pesca a cucharilla no está autorizada, ¿por qué? Nadie sabe dar una explicación, aunque todo nos lleva a que la trucha que se pesca a cucharilla es sacrificada por los tres anzuelos que la forman. Nunca más lejos de la realidad. Todo evoluciona y al igual que en Cataluña la normativa deja pescar con cucharilla de un sólo anzuelo, lo mismo que se utiliza en otras Comunidades, especialmente para pescar en competición a lance ligero, lo más lógico es que la fabricación de cucharillas vaya con los nuevos tiempos y sí, CUCHARILLAS EDU, ha creado desde hace unos años una colección de cucharillas de un sólo anzuelo, con y sin muerte. También ha creado la cucharilla de doble pala, especial para Black Bass.

Pues bien, las EDU, desde la temporada pasada están pasando la prueba de los pescadores catalanes y lo está haciendo con "martrícula de honor", que ya es difícil en estos tiempos. Las Edu de un sólo anzuelo, son las cucharillas favoritas de los pescadores en Lérida, pero poco a poco van ganando cotas de mercado en otras provinciuas catalanas.

Las EDU, también se venden en Chile y Argentina. En el primero de ellos, las EDU del nº 9, de 35 gramos, son las más solicitadas para la pesca del salmón Chinook, con ejemplares que pasan facilmente de los 15 kilos, entre sus grandes trofeos. Estos salmones pescados con las EDU, de tres anzuelos, el clásico y con muerte, además de efectivo, hace posible devolver las piezas al río en perfecto estado de supervivencia.

¿Para cuando las Administraciones regionales en España se pondrán a legislar adecuadamente, dejando utilizar la cucharilla, aunque sea la de un sólo anzuelo y sin arponcillo, en los cotos de los ríos.
Esperemos queno se siga prohibiendo por prohibir, si no con CABEZA.

martes, 29 de diciembre de 2009

Addenda et corrigenda...






Nutridísima tropa de colegas:






vuelvo a aprovecharme de la lista de correos de Alberto para haceros unas ADDENDA ET CORRIGENDA que, además de muy necesarias, me servirán para depurar la lista de todas las direcciones que ya no funcionan y quedarme con un elenco ¡qué bien suena lo de elenco, aunque rime con mostrenco! de amigos, amiguetes y amigotes del vicio a los que contar mis desventuras y consolar las suyas, sin que por ello me arrogue yo figura y condiciones de consolador, que es función a la que no me han llamado los divinos designios. Pero, si bien se mira, sería yo un buen consolador, si atendemos a lo mucho y bien que vibro con los lances de arrimar el reo a la orilla. Menos mal que sólo vibro muy de cuando en cuando, porque, si yo fuera Pepe Casal o tuviese sus mañas y tuviese que vibrar tan a menudo, ya estaba yo desencuadernado, exfoliado, borroso...
En fin, quiero haceros unas ADDENDA ET CORRIGENDA, que, aunque son gerundivos latinos, no duelen ni producen efectos secundarios, daños colaterales, etc. El otro día en mi primer mensaje os hice "rexoubas" (en gallego, murmuraciones) malévolas sobre cormoranes y carpas, y mis rexoubas me trajeron alguna merecida reconvención, sobre todo por el lado de las carpas. Ahora quiero añadiros -por ahí va lo de addenda- y rectificar -que es lo de corrigenda- que yo no tengo nada contra los cormoranes porque, en materia animal, San Francisco a mi lado es una hiena: ¡¡¡benditos cormoranes, digo yo, que me alegran el reportaje de los mares del Quinto Carallo o la pesca amaestrada en la Bahía de Dondejudasperdioelmechero!!! Otra opinión tengo de los benditos cormoranes que se están a la tonta en una piedra del Tambre, al acecho de lo que les dejen los de la red y la nutria, animalito simpático donde los haya, pero el problema es que va habiendo de más... Nada tengo contra los cormoranes y, allá por los 10 o 12 años de edad, ya escocido de que no me picaban, pensé en hacer un máster para cormorán, y lo hice y me picaron... ¡pero una ortiga y unas zarzas! Creo recordar que un hermano de un bisabuelo mío fue cormorán en el Báltico.
En cuanto a las carpas, mis "addenda" y "corrigenda" han de ser de mayor cuantía porque, aun cuando en un éxtasis de mística palurda dejé escrito que para ser río-río, lo que se dice río, hay que ser H2O, es decir, ser hidróxido de trucha, ahora añado que conozco y valoro carpas, tencas, barbos, siluros, madrillas, lucios, luciopercas y mi especies más, todas nobles y de gozoso aprovechamiento ambiental y deportivo. Pero cada cual en su casa y Dios en la de todos...: lo que no apruebo, y eso quise deciros aunque a la brava, es que el primer cantamañanas que no sabe qué hacer con la miga de pan o con la pata cocida me ocupe el Tambre con carpas que le entren a tales 'delicatessen' porque no les mola el risco o ni siquiera sospechan lo bueno que puede estar un rapala en temporada.
En fin, que estoy a favor de todo, pero todo en su sitio porque, además, mi experiencia de embalse en el Miño con black-basses y ahora con carpas es que la fauna autóctona, truchas en concreto, se ha venido abajo y hasta me sospecho que con las carpas también han salido perdiendo los black-basses, muchos menos, más pequeñosy refugiados en rincones profundos. Bueno, esta es una impresión que puede ser errada y las verdaderas causas pueden estar en la crisis que nada respeta...
El contexto en que me muevo creo que todos vosotros podríais documentarlo mejor que yo y ampliarlo a nutrias, visones, cangrejo americano, almejas que no son las que estáis pensando, etc., además de a mil plantas invasoras, así fanerógamas, como criptógamas, monocotiledóneas como dicotiledóneas... que en algún caso proliferan -en Galicia decimos "inzan"- por la estupidez de que todo lo natural es respetable. Y sí que lo es, pero lo invasor y alienígena no es tan respetable. Por aquí con lamprea, salmón, reo, trucha, anguila, sábalo y poco más -por ejemplo, la guardería- vamos que chutamos en especies nobles y a proteger con el máximo empeño.
Hechas estas aclaraciones y esperando que a través de Delivery Status (Failure) pueda depurar la lista de colegas y quedarme con la flor y nata de los seres superiores de la Península, os desea un 2010 cojopendo -es decir, cojonudo + esputendo- un servidor.

JJMoralejo
Licenciado en Truchología, Universidad del Deva, Doctorado en Reología, Universidad del Tambre, Académico Correspondiente de la Real Academia de Truchografía y Reoscopia de Leningrado.

Las eléctricas están terminando con los ríos y los peces en Galicia...






EL RÍO EUME SECO EN TRES KILÓMETROS DESDE HACE 50 AÑOS

AEMS “Ríos co vida” de Galicia, ha presentado una denuncia ente el Seprona para que investigue el tema

En los últimos 5 años este tramo sólo ha llevado agua en 17 semanas



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Texto y fotos: Mark Adkinson. Aems “Ríos con vida Galicia”
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Hola Eduardo:


Te envío un video interesante sobre el eume seco en mas de tres km. y una serie de fotos:





Algunas fotos son de cuando vierte por encima de la presa.
Aems ha hecho una denuncia ante Seprona para que comprueben los hechos.
Al parecer este tramo de río lleva 50 años "seco". Sólo recibe agua cuando rebosa la presa y que ha sido de 17 semanas, en los últimos 5 años.
Entonces suben los peces y al acabar de rebosar quedan en seco.
También te envío unas fotos de la salida de turbinas;
el pequeño hilito blanco en la parte superior es el cauce "ecológico" que fueron añadiendo los aportes naturales.
¡¡¡¡NO LA PRESA!!!


Otro vidio del Eume para visionar, Pincha en:

http://www.youtube.com/user/mpillin#p/a/u/0/QPGgPK6c5_U

NO MÁS DESASTRES ECOLÓGICOS EN GALICIA



el hilito de agua en la parte superior es lo que aportaron los afluentes en 3.9 km ¡¡¡ NO LO QUE APORTA LA PRESA!!!

lunes, 28 de diciembre de 2009

Una historia para alimentar la ansiedad de pescar...


A falta de actividad, buenos son los recuerdos de pesca en Navidad

“La avaricia rompe el saco”

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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La pesca es una delicia, una “delicatessen”, como dicen ahora. Comienza invadiéndote el cuerpo, te ejercita la mente, te quita el estrés, te entretiene y te convierte en un ser distinto, al estar en contacto con la naturaleza. Es un todo: deporte, afición, entretenimiento.... y, a veces, pesadilla, especialmente para nuestras mujeres. Ellas son las verdaderas sufridoras de nuestras jornadas de pesca.
La pesadilla en la pesca se convierte en obsesión. Es increíble no poder pensar en salir a pescar cuando estás, de verdad, enganchado. Los cinco o seis meses que se está en el “dique seco” sirven para preparar los equipos, revisar botas, chalecos, hacer moscas o salir al río a ver la freza en invierno.

Esa pesadilla, esa obsesión es un enamoramiento hacia la reina del río, la singular “pintona”, ¿qué tendrá?
Tiene, sobre todo, encanto.
Es encanto el sentir el tirón cuando entra al señuelo, pero es mayor el hechizo cuando se la puede observar en el agua quieta o en movimiento.
Lo del tirón no tiene explicación posible. Cada pescador es un mundo y siente la trucha de forma distinta pero, la adrenalina sube y baja por nuestro cuerpo hasta hacerte sentir a la “reina” en todo su esplendor mágico.
El hechizo te cautiva. Imagínate una tarde del frío invierno leonés en la zona de Nocedo de Curueño, a la altura del antiguo balneario. Allí, una tabla hermosa del río Curueño que acaricia una orilla repleta de verdor y con salgueras que se mecen sobre su agua. En la otra, el choque del líquido contra el muro de cemento, aún existente del balneario. En el medio, el curso del río repleto de guijarros y rocas,
de arenillas o piedras finas y, revoloteando, chapuzándose o quietas un buen número de truchas. ¿Qué hacen?
Están en la danza de la vida, la danza de la procreación,¡qué maravilla!
Las estás viendo alineadas, agrupadas. A cada hembra le sigue un macho o varios machos de ahí el revoloteo. El más fuerte es el que fecunda con su semen las huevas colocadas en la arenilla por la hembra que, tras un movimiento de su cola hace posible que las piedrecillas se muevan. Está reparando el nido donde depositar las huevas.
Así una y otra vez hasta que caen rendidas.
No es de extrañar que este hechizo te cautive.
No, no es de extrañar, también, que uno comience a soñar despierto con alguna de las jornadas de pesca vividas.
Quiero contar una que se me está pasando por la mente. Es una “clavada” especial de un día de pesca que ya nunca
volverá.

Mi “clavada” es cierta, aunque ahora esté soñando. La conseguí hace un montón de años en el río Esla, coto de Bachende, antes de cerrar el pantano de Riaño. Hoy, todavía la estoy viendo, sintiendo... Fue una clavada al atardecer, con un mosquito llamado “Palometa”, de cuerpo color blanco y pluma idéntica. Tenía doble cuerpo, haciendo en mi cuerda de saltona. La tomó la trucha con tal voracidad que creía que era un monstruo. En verdad lo era. Se trataba de un ejemplar que después de más de un cuarto de hora trabajándolo, lo conseguí acercar a un par de metros de la orilla que yo pisaba. Tiraba tanto que tenía que dejarla carrete constantemente. No podía con ella, por lo que solicité la ayuda de mi compañero de pesca, Ismael. Tenía el brazo roto de la fuerza de la trucha. Le dejé la caña a Isma y la trucha dió un coletazo que rompió el sedal y quedó para criar. La mala sangre que le queda a uno, hizo posible que aquel ejemplar no se fuese de mi mente. Tengo su fotografía mental y jamás se me olvidará su enorme cabeza, su tamaño y casi me atrevo a decir su peso, que seguro rondaba los cinco kilos y pico...
La historia no tiene desperdicio.

Era a mediados del mes de Julio y mi compañero de pesca, Ismael José Rodríguez Fernández, más conocido en su Babia natal como “Maelín el de Santa Olaja”, decidimos ir a pescar al sereno de la mañana el coto de Bachende que, por primera vez teníamos, tras un sorteo benigno. Era muy difícil conseguir permiso para este coto pues todo León y pescadores de toda España y extranjero querían pescar en él. Por algo le llamaban “El Internacional”.
Nos metimos en el cuerpo un buen madrugón para llegar a Hu
elde sobre las siete de la mañana. Ni el bar de Pedro, junto a la carretera, estaba abierto por lo que, tras bajarnos del coche y acercarnos al puente para ver el río, decidimos no perder tiempo y subir más arriba para pescar unas buenas tablas que había por debajo del puente de Bachende, que así se le conocía, puente a cuya salida se enfilaba la gran recta que nos llevaba hasta el vetusto Riaño, hoy dormitando bajo las aguas del pantano.
¿Por qué tanta prisa? Muy sencillo. Las truchas estaban colocadas en posición de comer y comían bajo el puente y como, seguro, tendríamos una buena jornada de pesca, había que aprovechar antes de que llegase el guarda a controlarnos. ¡Qué tiempos aquellos! Y eso que el cupo eran doce truchas por pescador y día. La avaricia de “pescado” era total y es que un coto como Bachende no se tenía la oportunidad de pescar muchas veces.
Efectivamente, nos metimos e
n la tabla elegida los dos y nos dispusimos a hacer lo que estábamos deseando, pescar.
Hacía un frío tremendo pese al precioso sol matinal. Allí, donde estábamos, próximos a la carretera, la pared de la montaña hacía que nuestra orilla fuese zona de sombrío. La montaña es la montaña y el frío te congelaba los dedos a la hora de poner los mosquitos en la cuerda. Maelín no lo notó tanto pues llevaba las cuerdas hechas y en su corcho, sólo tenía que colocarla en la línea.
Así fue como mientras yo pasaba frío en los dedos de las manos, él se dedicó a pescar ante mis narices.
¡Eduardo...la primera!
Era un hermoso ejamplar de más de treinta centímetros de longitud. Mis dedos, con la emoción y la envidia de ver a Maelín pescando, anudaron las moscas como si el frío les diese “alas”.
¡La segunda...!¡La tercera...!
Por fin me puse a lanzar, pero en el primer lance, nada de nada.
¿A qué mosquito te entran, Isma?
Dos al rastro: un sangre de toro y la otra a un carne, en indio.
El sangre de toro no lo podía poner, pues en verano siempre pesco sin rastro. El carne, el salmón, un amarillo y un negro con pluma blanca, era mi cuerda. Quité la hormiga y metí una saltona, algo que tenía que haber hecho de mano.
Con la cuerda tensa y la saltona bailándola con tironcillos en el puntero, conseguí levantar la primera trucha. Una delicia verla subir a la saltona saliendo, incluso, del agua.
Difrutamos un buen rato y llevábamos truchas. Nueve, Ismel y cinco yo. Todas de buen tamaño. Decidimos acercarnos hasta el Bar de Pedro, así encargaríamos la co
mida y de paso le dejábamos las truchas no fuese que el guarda nos controlase y no nos dejase pescar más tarde.
A la hora de la “pluma” que así lo dicen los pescadores, volvimos al río. Otra delicia.
Cuando nos pidió el permiso el guarda, tenía otras cinco en la cesta. Ismael, tres. Continuamos pescando unas caídas y raseras preciosas, donde el Esla se pegaba al muro de piedra de la carretera, pero para ello debimos cruzar el río al otro lado. Conseguí sacar otras cinco truchas preciosas y de buen tamaño. Maelín llevaba ocho. Por si acaso, nos fuimos otra vez a Huelde a dejar parte del contenido y comer ya, pese a que, todavía, se daban las pintonas.
Dejé seis en la cesta y otras cuatro me las guardó la mujer de Pedro, junto a las otras que ya habíamos dejado anteriormente. Mi compañero hizo lo mismo que yo, dejando otras seis en la cesta y el resto a guardar.

Comimos, jugamos la partida, hablamos...
Esperamos al sereno, a la caída de la tarde para seguir pescando. ¡Qué avaricia!
Nos fuimos con el coche hasta Riaño y allí pasamos la tarde en la terraza del Central tomándonos un “pozal”: ron y Fanta de naranja y viendo el ambiente veraniego que existía en la zona de paso a la plaza de la iglesia de la Virgen de Quintanilla. Un ambientazo de veraneantes.¡Que vida tenía el Riaño antiguo en vacaciones!
Al atardecer salimos de nuevo al río. Se oían lo chapoteos de las truchas cuando saltan y caen otra vez al agua. No, no es bueno que salten las truchas, pero decidimos pescar el sereno.
Puse tres saltonas: una común, una palometa y otra que hacía con anzuelo del nº10, pero sin doble cuerpo y con seda color carne claro. Por ese orden la tenía colocadas en la cuerda.
Después de muchos lances no logramos llevarnos ni una más a la cesta. Estaba oscureciendo y sólo la Luna nos servía de guía, pero aquella Luna Llena, aún sin
formar del todo, era presagio de mala pesca.
De repente lanzo contra una enorme roca existente próxima a la otra orilla y ¡zás!...
¡Qué tirones! El carrete sonaba en la quietud de la noche. Chirriaba como si de una máquina posesa se tratase. Se paró un instante y recogí. Al segundo golpe de manivela, otra vez a soltar. Después de lo tirones iniciales y pasado el primer susto le grité pidiéndole ayuda a Maelín que se encontraba unos 50 metros por encima de mí posición. Mientras se acercaba la lucha continuaba con la trucha. Creía que la caña se me partiría. Las arrancadas, después de pequeños descansos, eran de furia. No terminaba de do
minarla porque no podía con ella. ¿Cuánto pesaría?
Llegó a mi posición el compañero y lo primero que hizo fue pedirme tranquilidad. Me cogió la caña, comprobó lo que traía y tampoco podía. ¡Macho, esto es un tronco! No estaba empozada, afortunadamente. Estaba metida en la corriente de una caída pero, nada más que descansaba, inmediatamente se dirigía hacia la roca. Otra vez a sujetarla. Maelín me devolvió la caña y no daba fe a lo que estaba ocurriendo. ¡Eduardo, déjala que se canse más! me decía y no tenses demasiado no vaya a ser que se rompa el hilo. Por cierto, ¿qué número llevas? Le dije que un dieciocho. Es igual con cuidado, mucho cuidado.
No podía con la trucha y sus arremetidas de toro bravo. Cuando creía que la tenía dominada, volvía a dar síntomas de fortaleza. Estaba cansado. Ella parecía que también. Isma se prepaba con la sacadera. Mi truchón se estaba dando por vencido. Lo tenía a dos metros de las botas y cuando Isma intentó meter la sacadera salió despavorida hacia la corriente. Menos mal que el tirón no rompió el sedal, pero el carrete volvió a rechinar.
Poco a poco vuelvo a sujetar el ejemplar enorme. Según mi compañero de 4 o 5 kilos de peso, por lo visto. A mí me parecía de 10, por los tirones y los 20 minutos de trabajo.
Todo en calma. Tenso la línea, otra vez, para recoger carrete y de repente, en el medio de la corriente sale algo como u
n cohete.
La luz de la Luna me deja fotografiar el momento justo del salto. ¡Qué maravilla! Parecía un delfín plateado por la noche cerrada. El chapoteo decaída en el agua sonó en toda la montaña y a continuación mi grito de desesperación y lamento.
La enorme trucha se había salvado, se había destrabado. Más gritos, más cabreo con “bajada” de todo lo conocido y por conocer.
Mi truchón no se había llevado la cuerda, sólo había roto el codal del mosquito que la sujetaba: la palometa, una mosca de doblecuerpo y pluma montada como saltona en un anzuelo del 10 que, a buen seguro, le quedó prendida en los labios, presentándola ante las demás tru
chas como trofeo, antes de quitársela del cartílago frotándola contra las rocas o las piedras del río.
La fotografía mental que le saqué a aquel hermoso ejamplar de trucha que tuve casi en mis manos, siempre me acompañará. Es la más hermosa fotografía que he realizado nunca, a la luz de la Luna y con un lomo plateado donde no se distinguían las pintas negras ni rojas.
Fue una hermosa jornada de pesca donde la penitencia impuesta por la madre naturaleza fue no sacar aquella trucha del río, castigando las malas intenciones que tuvimos de hacer la “pescata del siglo”.
La naturaleza es sabia y aunque nos llevamos más del cupo para casa, a mí me castigó sin trofeo y a Ismael sin poder admirar y acariciar aquel enorme pez de Bachende.
Desde entonces siempre he tenido presente que al río se va a pescar no a por “pescado”, por lo que hay que disfrutar en plena naturaleza con lo que nos rodea, no intentar saquear al río para llevarnos cuanto más fruto mejor.
Aprende a respetar para que te respeten y recuerda que el río es un bien que nos han dejado prestado nuestros hijos, por lo que debemos de trabajar para dejárselo en mejores condiciones.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Recordando a un gran pescador leonés...

JOSÉ RODRIGUEZ PORTOS “Pepe el farias”

PERFIL “en memoria”


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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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Estoy escribiendo tu perfil “en memoria” y no en un día cualquiera. Es Navidad y por aquello del destino, una llamada telefónica de un mutuo amigo, en la Nochebuena, Chema Pérez Marcos, de Hospital de Órbigo, además de felicitarme las Navidades, como es normal entre amigos y además pescadores, comenzamos a hablar de pesca y salió tú nombre, “Pepín el farias” como cariñosamente te conocíamos todos. Una pregunta me heló el semblante aunque lo esperaba, ¿sabías que ha muerto?
A “Pepe el farias”, Don José Rodríguez Portos, le conocí hace un montón de años en las competiciones de pesca. Eran los años setenta y mucho, casi ochenta, cuando en Puente Villarente se hizo famoso, al menos para mí, al ser el mejor pescador del Provincial. Era presidente de la Federación Leonesa de Pesca, José Luis Rodríguez “el cabezón”, con el que me imagino que estarás pescando ahora ahí en el cielo o donde estéis.
El Farias siempre quería estar entre los mejores y si no era de una manera era de otra. Utilizaba como un maestro la "pesca a la leonesa", pero también la mosca seca. Se clasificaba para los Campeonatos Provinciales. Fue a varios autonómicos y creo que sí, incluso, estuvo en un nacional de lance. Su verdadera pasión, además de la "reina de los ríos", fue la Semana Internacional de la Trucha de León, donde en varias ocasiones estuvo a punto de llevarsela a sus vitrinas repletas de trofeos, debiendo conformarse con ser el mejor en mosquito ahogado o "pesca a la leonesa" que tanto defendía junto a Tagarro. Ahora, estimado Pepín, la muerte te ha llevado a pescar en “la gloria”.
Cada año creo más en “el espíritu navideño”. Contigo tenía el presentimiento. Me dejaste pasmado el día de mi pregón en la Semana Internacional de la Trucha de León, en la que tantas veces participaste. Pues bien, el de 6 Junio de 2009, a las 20 horas, en el Hostal San Marcos, tenía que pronunciar el pregón de la XLIII Semana y allí, en primera fila estabas tú sentado. Te levantaste nada más verme y un abrazo nos fundió a los dos. Lo que no me espera fue tu rotunda frase: “Carmona, hace días que no salgo de casa pero hoy tenía que estar aquí para verte y oír el pregón”. Me dejaste más allá que acá. No sabía que decir hasta que me colocaste un: “tengo cáncer”.
Fatídicas dos palabras. Aunque te veía muy desmejorado y delgado, la brillantez de tú mirada y tu sonrisa me hizo reaccionar espetándote: “Pepín, no te preocupes que ahora el cáncer no es como antes. Ánimo”.
Te reíste como te reías de la vida, como la viviste, a tope.
Desde el estrado cuando disertaba, te observé en un par de ocasiones. Te veía feliz y aplaudiendo. Fue la última vez que te vi.
Y, ahora, en Navidad me entero de que llevas una temporada en el cielo y no me has avisado. Quizás es porque no querías verme triste y en verdad no me he puesto, aunque no he podido dormir. He estado viéndote toda la Nochebuena, recordando momentos vividos en el río y fuera del río. No he dejado de apreciar tu rostro con cientos de líneas trazadas, señal de tu expresividad y de cómo fruncías el ceño cuando te enfadabas o cuando una trucha se te escapaba. Recordaba y recordaba. Hay que ver como vivías la pesca. Para ti el río era como tú propia familia. A veces más porque te olvidabas de tus seres queridos cuando estabas en plena naturaleza, a la que contaminabas con el humo de tus farias. Pese a pasarte tanto tiempo en el río, tu fábrica siempre estaba atendida. Es más, trabajabas duro durante el invierno, para disfrutar en primavera y verano. Al revés que las hormigas.
¿Has visto a José María Tagarro? Seguro que sí y conociéndoos como os conocí, me temo que terminareis pescando entre las nubes y haciendo los mosquitos que los dos habéis legado a los pescadores leoneses y de otros lares.
Por cierto, Pepín, ya me he enterado que no has querido que tú colección, amplísima colección de hilos de seda y lino, se perdiese y pediste que se le entregase a mi amigo Chema, “el pata” de Hospital de Órbigo. Cuanto me alegro porque Chema es un gran montador de mosca ahogada, confeccionándolas a la antigua usanza, a pura mano. En total más de 150.000 metros de hilos, 47 colores diferentes, algunos que no existen en la actualidad. ¡Qué grande eras, Pepín!
Te continúo viendo Sr. Portos. Veo esa cara redonda con nariz chata. Ese pelo algo ondulado y canoso. Esas arrugas pero, sobre todo veo tu sonrisa sin par, denotando tu alegría y tú personalidad y ahora sólo pienso en que finalice este 2009, año de crisis en todos los sentidos y donde varios pescadores, como tú, también se han ido: Rafael del Pozo, el gallego Jaime Taboada, José Rodríguez Quirós y hasta Victoriano Crémer y un poco antes, Juan Florencio Pérez "Chencho". ¡Vaya añito!
Querido José Rodríguez Portos, “Pepe el farias”, ahora te toca vigilar a ti, no que te vigilen, por lo tanto haz todo lo posible para que los ríos de León vuelvan a ser lo que fueron, que desaparezca la contaminación, el puñetero “moco de la roca” y para que no se produzca el cambio climático que puede terminar con todo. Haz todo lo posible para que tus amigas, las truchas, las alegres “pintonas”, vuelvan a ser felices en nuestras aguas.
¡Hasta siempre, amigo!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El Sr. Ansón compara los toros con la pesca, Se nota su sapiencia en el arte de Cúchares pero de pesca no tiene "ni idea"...

En Pescarmona reproducimos un artículo de Luis María Ansón, publicado en el Diario El Mundo y la contestación de nuestro buen amigo valenciano, Roberto Coll Alcalde, pescador, periodista y escritor en el que pune "los puntos sobre las ies a la odiosa comparación del Sr. Ansón.




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¿Por qué ERC no prohíbe la pesca deportiva en Cataluña?

EN TODA España son numerosas las personas que están contra la fiesta de los toros, que la consideran cruel, que alzan su voz en defensa de los animales, que no entienden por qué en la cultísima Francia, en México, en Colombia, en Venezuela, en Perú, en Ecuador, se mantiene un espectáculo que exhibe dosis no pequeñas de sangre y violencia.

En toda España también son numerosas las personas que defienden la fiesta de los toros como muestra cultural del pueblo y que la consideran un espectáculo de arte y valor. Escultura viva, la estampa del torero lidiando al animal bravo es, en muchos aspectos, insuperable. Desde Goya a Picasso, desde el surrealismo de Dalí al abstracto de Gómez Pablos o al fulgor de Miquel Barceló, la historia de la pintura contemporánea se quedaría tuerta sin la fiesta de los toros. Una parte considerable de los escultores españoles y mexicanos, encabezados por Benlliure, se recrearon en la belleza del toro de lidia dominado por el hombre con un leve trapo. En la novela y en el teatro, la fiesta de los toros ocupa un lugar destacado. También en la ópera, desde Georges Bizet a Rafael Alberti, con aquel Resplandores, que fue toro de estrellas en el llanto sin fin de la Gallarda. En poesía, se podría hacer una ávida antología española e iberoamericana, encabezada por el más grande poema surrealista de todos los tiempos, la elegía que Federico García Lorca dedicó estremecido a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, corneado por un toro, la sangre abierta sobre la arena, que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. Y, sobre todas estas expresiones culturales, que nadie puede discutir, José Ortega y Gasset. La primera inteligencia española del siglo XX dejó escritas páginas intocables a favor de la fiesta taurina y un libro en agraz, Paquiro o de los toros.

En Cataluña, como en el resto de España, hay detractores y partidarios de los toros. Y gente indiferente. La propuesta de ERC para prohibir las corridas en aquella región española no deriva de una razo-nada posición en defensa de los animales. Se trata de una maniobra política pura y dura. EL MUNDO ha denunciado con claridad la tórpida actitud de ERC: «No son los toros, es la escalada del antiespañolismo». Se trata de suprimir en Cataluña una fiesta que en todo el mundo forma parte de la identidad de España.

Si Carod Rovira tanto ama a los animales ¿por qué no se desprende de su corona de espinas y anuncia que luchará hasta la extenuación para prohibir la pesca deportiva, contra la que ciertamente yo no tengo nada? En la pesca deportiva no hay arte ni cultura ni puestos de trabajo ni identidad nacional. Es el puro recreo del pescador que para atrapar a un lucio, por ejemplo, utiliza un anzuelo triple, potera bien sujeta por la empatadura, mosca de cabeza metálica, seda de color oliva, pata riñonada de pardo aconchado y brinca de tinsel fino. Prendido del anzuelo de acero, bárbaramente herido por tres sitios a la vez, el pez sufre la angustia de la muerte durante media hora, de tira y afloja, de atroz forcejeo.

Si Carod Rovira emprende una campaña para prohibir la pesca deportiva, y sólo después de hacerlo, podríamos empezar a hablar de esa fiesta profundamente cultural que es la corrida de toros, respaldada por una parte sustancial de la intelectualidad de los últimos siglos desde Francisco de Goya a Mario Vargas Llosa, desde Pérez de Ayala a Albert Boadella, desde Pablo Picasso a la cumbre de la inteligencia española, José Ortega y Gasset. Una fiesta, por cierto, que mantiene un impresionante respaldo popular, también en Cataluña, por mucho que eso le fastidie con j a Carod Rovira, el de los incesantes viajes, gratis total.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.


Con todos mis respetos a D. Luís María Ansón.

Desconozco si D. Luís María Ansón tendrá oportunidad de leer mis humildes líneas en respuesta a sus ideas en torno a la comparación entre la fiesta nacional y la pesca deportiva. Desde luego me gustaría que de alguna forma pudieran llegarle mis reflexiones, repito humildes, pero tan respetables como las suyas aunque partan de una persona mucho menos conocida y, quizás por ello, tenida en cuenta.

Coincido plenamente en sus apreciaciones sobre los toros y su reconocida y bien ganada parte de la cultura de un pueblo, en este caso el español, amén de otros que usted nombra. Nadie podrá poner en duda sus detalladas referencias en sus citas a escultores, pintores y escritores, que supieron plasmar en sus diferentes obras la estampa del toro vencido por el hombre con un simple trapo. Tampoco discrepo, y por tanto coincido, en sus ideas sobre las posibles causas de la prohibición de los toros en Cataluña en cuanto a que sean debidas a lo que usted llama “escalada del antiespañolismo”. Ahora bien, su comparación con la pesca deportiva no puedo dejarla pasar por alto siendo como soy, defensor de la fiesta nacional y además “pescador”, identificándome plenamente con las palabras iniciales de la novela de Norman Maclean “El río de la vida”: “En mi familia no había una frontera clara entre la religión y la pesca con mosca…”, llevada luego al cine por Robert Redford en la película del mismo nombre.

Si sus muestras de conocimiento sobre la fiesta nacional no son para nada discutibles, las que demuestra tener sobre pesca deportiva son poco, o nada, creíbles, al menos para aquellos que llevamos años no solo practicándola, si no teniéndola como una parte inseparable de su persona como es mi caso. Mezcla usted al referirse a la pesca la cita del lucio, por ejemplo, con la potera, la mosca de cabeza metálica, la seda, la riñonada de pardo aconchado y la brinca de tinsel fino. Términos todos ellos conocidos por los pescadores aunque ninguno de ellos imaginemos un lucio prendido de un anzuelo triple con los elementos citados. Su comparación, por ejemplo, es comparable a la que pueda hacer yo, -y no la hago-, si nombrase y metiese en el mismo saco el noble arte de Cúchares referido a sus tres partes o “tercios”, con otras manifestaciones en las que el toro, aun siendo también protagonista, es tratado con formas menos artísticas o plásticas y quizás incluso más humillantes, aunque no por ello menos fuera de la cultura de nuestro país.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término cultura tiene, entre otras, las siguientes definiciones: a) Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. b) Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo. Hablando ya de pesca, y por supuesto de cultura, le cito algunas referencias que dejo para que reflexione sobre si la pesca, -pese a poder tener para algunos connotaciones crueles-, tiene o no un valor cultural. Las primeras citas sobre pesca aparecen en textos orientales unos 2.000 años A.C, referidas a la pesca a mosca. Doscientos años antes de Cristo, en un pasaje de “Natura Animalium”, AElien narra la curiosa forma de pescar de los pobladores de las orillas del río Astraeus en Macedonia. Los peregrinos del Camino de Santiago trasladaron, no solamente el saber del arte y la literatura, también llevaron los conocimientos que sobre pesca iban conociendo y adquiriendo a su paso por determinadas localidades, trasladando al mundo anglosajón los conocimientos de la pesca con mosca que ya se practicaba en los ríos de León por aquel entonces, haciéndolos suyos como tienen por costumbre y llevándolos posteriormente a sus colonias, entre las que se encontraban los actuales Estados Unidos. Emilio Fernández Román, en su libro “Los orígenes de la pesca con mosca y el Camino de Santiago”, hace un estudio minucioso de este fenómeno. Por continuar con la obra escrita cito algunos libros clásicos, como “El perfecto pescador de caña”, de Isaac Walton; o “El viejo y el mar” escrito por Ernest Hemingway en 1951, y también llevada a la pantalla grande en 1958. Hemingway recibió el Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura gracias, entre otras, a esta novela. Por continuar con la literatura en inglés, Thomas Barker (1651), Ch. Bowlker (1747), Aldam (1876), Skues (1900), o los más actuales Whieldon, Doug Swisher, Carl Richards o Gary Borges. En lengua francesa podría citar a Louis Liger (1709), Duhamel du Monceau (1769), L. de Boisset (1939), Louis Carrère o el más actual y por ello conocido Guy Roques. Ya en castellano sobran todo tipo de comentarios a “Mis amigas las truchas”, de Miguel Delibes, miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1975, y cuyos galardones literarios serían largos de nombrar. Mucho antes, en 1624, Juan de Bergara escribe el “Manuscrito de Astorga”, obra cumbre en castellano en la que “En nombre de Dios y de Nuestra Señora” el autor explica “como aderezar y adobar plumas para pescar truchas en algunos meses del año”. En pintura mi paisano, el valenciano universal, Joaquín Sorolla recreó los paisajes marinos en escenas referidas a la pesca, -que si bien no era deportiva tampoco estaba libre de crueldad y por ello no veo motivo en incluirla-, “La vuelta de la pesca”, “Aun dicen que el pescado es caro”. En el ámbito español el arte de los gallegos Seijas, Muiños, Touceda, Gayoso o del desaparecido Jaime Taboada, elevan el montaje de moscas y señuelos al más alto rango dentro del arte piscatorio. Es precisamente en Galicia donde la pesca del reo cobra especialidad con el “risco”, difundido por otro grande de la pluma y los medios, Miguel Piñeiro. En León la cultura de la pesca toca fondo con la cría de sus famosos gallos de León, con cuyas plumas,-indias y pardas-, se confeccionan las moscas ahogadas más universales. En Valencia la pesca tiene nombre propio, esta vez en el mar, con el “carro valenciano”, que de haber nacido en Inglaterra hubiese sido dado a conocer en todo el mundo”…, cosas de la cultura. Podría extenderme más, pero comprenderá que si “lo bueno y breve es dos veces bueno”, con esto hay de sobra y además no agoto al lector profano.

Estimado Sr. Ansón, comparto con usted afición taurina y amor por España, pero no desnude a un santo para vestir a otro. Podía haber utilizado otra comparación para defender una idea que merece todos mis respetos, por ejemplo la matanza indiscriminada de animales para fabricación de abrigos o cosas similares, en donde no hay cultura y sobra crueldad, pero posiblemente otros colectivos más dados al uso de los poderes mediáticos se le hubiesen echado encima con mucha más contundencia y agresividad que la empleada por mi. Al fin y al cabo, la pesca deportiva tiene la virtud de generar lo que hoy conocemos como “aprovechamiento sostenible” al devolver las captura con vida a su medio natural, pero eso es otro cantar.

Reciba mi más cordial saludo.

Roberto Coll Alcalde es educador, pescador y a veces escritor.