Nuevo libro de EDUARDO GARCÍA CARMONA...Dónde y Cómo Pescar en León...

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martes, 31 de julio de 2012

El Club Londra de Rois (A Coruña) claro dominador del IX Open de España, Trofeo Presidente de la Xunta…

El equipo del C.D. Londra de Rois (A Coruña) posa con nuestro colaborador, Suso M. Pereira.
Se celebró este domingo en el río Arenteiro

Martín Seco, en juveniles y Jesús Canicoba, en infantiles, ambos del Club Londra, campeones

Alba Pérez, del Club Chiquipesca, campeona en benjamines

Pocas capturas con muchos ceros para los participantes, fue la tónica general

Una trucha de 47 centímetros fue el ejemplar mayor capturado, conseguido por Jesús Canicoba, con una cucharilla EDU 
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Texto: Eduardo García Carmona y Suso M. Pereira. Fotos: Fgpyc
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El Club Londra de Rois (A Coruña) ha vuelto a brillar en el IX Open de España, Trofeo Presidente de la Xunta de Galicia, pese a que el río Arenteiro, a su paso por la localidad de Carballiño, no se lo puso fácil a los participantes, 38 entre las tres categorías: Juvenil, infantil y benjamín. Una docena de ejemplares fue el balance final, muy poco para la categoría demostrada por los participantes,  en otras ocasiones.

Los “ceros” fueron la tónica general del concurso de pesca pese al entusiasmo y ganas puestas por estos “campeones” que pese a la ilusión y las cucharillas gallegas EDU, poco pudieron hacer ante las condiciones del río.

De entre todos los participantes cabe destacar la actuación del pescador infantil del Club Londra de Rois (A Coruña), JESÚS CANICOBA ABOY, quien siempre se sitúa entre los mejores allá donde participa. Él consiguió el ejemplar de mayores dimensiones, una hermosa trucha de 47 centímetros. Este chaval apunta muy buenas maneras y a poco que se le corrijan defectos, cuando pase a competiciones de mayor calado, con los años, seguirá los pasos del campeón del mundo, David Arcay. Al tiempo.
La prueba estuvo auspiciada por la Federación Gallega de Pesca y Casting, con una organización perfecta.

CLASIFICACIONES

JUVENIL

1º Martín Seco Vela (Club Londra)
2º Ricardo Pereira Gómez (Club Londra)
3º Damián Otero Rguez. (Club Londra)

INFANTIL

1º Jesús Canicoba Aboy (Club Londra)
2º Carlos Prada (Val de Lemos)
3º Jonatan Argibay (O Isco)

BENJAMIN
1º Alba Pérez (Club Chiquipesca)
2º A. Fátima Area (Pontemoamar)
3º Francisco Fraga (pontemoamar)

lunes, 30 de julio de 2012

Jornada de pesca en tierras zamoranas...

Embalse de Cernadilla en el río Tera (Zamora)

Truchas de campeonato en una eclosión de hormigas que jamás había visto 

En la llegada nos saludaron las perdices y en la vuelta, una maravillosa puesta de sol 

La única pintona conseguida dio en báscula justo, 1,5 kilogramos y medía 55 centímetros


Texto y fotos: Eduardo García Carmona

Había oído y leído sobre el embalse de Valparaíso, justo por debajo de Cernadilla, pero no de éste. La sorpresa ha sido mayúscula por el abundante número de ejemplares de trucha común que he podido ver, aunque no capturar.

La jornada de pesca, en embarcación, comenzó con el inicio del día. Eran las 6,30 de la madrugada cuando el dueño de la embarcación, mi amigo Julio, leonés de Montejos del Camino, me recogía en su todo terreno. La invitación era para pasar una jornada de pesca en un embalse, para mí totalmente desconocido: Cernadilla.

Con sueño, aún, pero con ansia de pesca, partíamos de tierras leonesas camino de terruños cervantinos, pues así se dice de Sanabria, como tierra de nacencia del genio español de las letras, Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Por el camino se iban quedando pueblos pequeños, a un lado y otro de la carretera, también ciudades como Benavente. La primera y única parada en Mombuey, localidad conocida en todo el país, más por un affaire político, que por sus enormes cualidades y atención hacia las personas que llegan de todas las partes de Europa para hacer un alto en su camino hacia Portugal o Galicia, en la ida de vacaciones, y en la vuelta hacia Francia, Bélgica o Alemania.

Gasolina para el motor de la embarcación y un café caliente para despejar la mente y alegrar el cuerpo en la madrugada, se hacían imprescindibles camino de Cernadilla. Habíamos dejado la autovía que, desde León nos acercaba al destino. Ahora era la carretera nacional, de siempre,  camino hacia tierras gallegas, la que nos acogía camino de las aguas del río Tera bajando de Sanabria. 

UN RARO DÍA DE VERANO 

Era un día de verano auténtico, y curiosamente la jornada, desde que amaneció, estaba marcada por el frío matinal, no sobrepasamos los 10 grados e, incluso, a pie de pantano existía un manto de rocío, como si hubiese helado.

El cielo totalmente raso. Ni una nube salió a saludarnos, aunque una pareja de “patirrojas” alzó el vuelo al paso del todo terreno, buscando un lugar donde desembarcar y embarcar. Esta es la primera acción para acudir a pescar a un embalse porque, el remolque con la embarcación, ha de situarse, prácticamente, dentro del agua. Si el terreno es fangoso se corre el peligro de atollarse y de no poder salir después. Hay que buscar zona pedregosa, pero que, a la vez, sea accesible para el remolque. No la encontrábamos y, tras una llamada telefónica, supimos hacia donde dirigirnos. La llamada no podía ser a otra persona que a un ilustre pescador leonés, Roberto Morán, quien nos había servido de guía en el reportaje que realizamos sobre el embalse de Riaño.

Preparar la barca para poder salir a pescar se convierte en toda una aventura. Los preparativos se prolongan durante bastante tiempo. Hay que sujetar la embarcación para, a golpe de manivela, bajarla hasta el agua. Antes hay que ir quitando los puntos de sujeción en el remolque, colocar amarras en la orilla y preparar los equipos de pesca, además de comida y bebida para toda la jornada.

NAVEGANDO EN BUSCA DE PINTONAS

A las 10,15 horas partíamos de orilla. Nada más comenzar a alejarnos comenzamos los preparativos para pescar al currican, modalidad que nunca había practicado. Una cucharilla Edu del nº 3, y un Rapala fueron los cebos.

La sonda indicaba peces a partir de los 10 y 12 metros de profundidad. Había que bajar la velocidad, por lo que se comenzó a utilizar el motor de apoyo, con menor cilindrada, navegando entre 1,5 y 2 nudos de velocidad. Las profundidades, por la zona central del embalse, por cierto bastante bajo de caudal, oscilaban entre los 32 metros, próximos a la presa y los 10, e incluso menos, en la cola del pantano.

Cuanto más nos alejábamos de pie de presa, menos peces nos indicaba la sonda. Cada vez menos y menos hasta convertirse la pesca en aburrimiento. Las dos cañas montadas, con un cascabel indicador, no hacían que estos sonasen.

Pasaban las horas y, a velocidad corta con el motor auxiliar funcionando y marcando entre 1,5 y 2 nudos, el tedio podía con nosotros. El currican no estaba dando frutos. Optamos por pescar la orilla, desde la barca, por lo que montamos caña de lance ligero con un Rapala, imitación de un pez. Personalmente tengo que apuntar que nunca había pescado de esta forma, salvo en Riaño donde el método de pesca en toda la jornada había sido de orilla, pero con estreamers y caña de mosca seca.

Después de lanzar a diestro y siniestro, con tiradas hacia las playas, pero especialmente en zonas pedregosas, haciendo paralelos y perpendiculares, sólo una amable “pintona” nos sacó del sopor y el cansancio. Le tocó a Julio y la adrenalina surgió por todo su cuerpo y también el mío, cuando tuvimos cuenta del ataque del salmónido. Fue un susto que nos metió a los dos, otra vez, en ganas. El pez se destrabó del señuelo tras el brutal ataque y aquello fue sólo cuestión de segundos...¡a criar! 

LA HORA DE COMER  

Se acerca la hora de comer y había que buscar embarcadero. Julio trae todo lo necesario para sobrevivir. Así un camping gas, pan, chorizo, salchichón, unos buenos tomates de la huerta de su suegro en Montejos, cebolla, aceite y vinagre, además de la sal. Yo sólo aportaba la bota de vino de las tres D, de Burgos, con buen tinto de Rioja, dos señores chuletones de ternera, de matanza casera, y un buen trozo de queso de Los Espejos de la Reina, el mejor queso azul, por su cremosidad, al menos para mí.

Encontrado el embarcadero, tras amarrar la embarcación, subimos unos 50 metros por terreno abrupto y pendiente muy pronunciada, hasta llegar a zona arbolada, con buena sombra. Por el camino dejamos la huella y excrementos de corzo y pisadas, también de jabalí. Un poco más arriba vainas de cartuchos del 12, de 36 miligramos de pólvora,  que para eso también soy cazador. Seguro que el animal o los animales no tuvieron escapatoria si habían bajado a beber.

A buen recaudo mientras Julio preparaba los chuletones, a mí me tocó preparar la ensalada. La bota de vino siempre presente y fresquita. Fue lo mejor de la jornada hasta ese momento, incluyendo el postre y el café con orujo.

LA JORNADA DE TARDE

La jornada de tarde la iniciamos a eso de las 16,30 horas. Volvimos al currican y, como cebo, volvimos al mismo de la mañana: una cucharilla dorada, Edu del nº 3 y un Rapala color amarillo chillón.

La sonda indicaba poca actividad de los peces. Nos dirigimos hacia la cabecera del pantano, ya que n os encontrábamos casi en la cola y la profundidad era menor.
Estábamos pescando entre los 7 y los 12 metros de profundidad, según Julio, sus tablas y la velocidad elegida, 2 nudos. Otra vez el movimiento de los salmónidos, o cualquier otro tipo de pez, era escaso. De vez en cuando sonaba el pitido característico de la sonda indicando pez o peces. Los más próximos a nuestros señuelos se encontraban muy profundos, entre los 15 y 20 metros,  y próximos a zonas donde existen árboles en los fondos. Había más movimiento en la orilla.

Nos encontrábamos a la altura del pueblo de Sandín. A lo lejos la torre de la iglesia y las primeras viviendas. Con los prismáticos divisamos a familias completas bajando hacia la pequeña playa que se formaba, después de una pequeña pradería. Tocaba baño familiar y casi nos estaban dando envidia. La temperatura del agua, según la sonda, marcaba 22,1º. Lo justo para remojarse y estar toda la tarde sin salir del agua. Con razón los peces se encontraban a mucha profundidad, donde las aguas estarían más fresquitas.

Las dos cañas montadas para el currican continuaban en su sitio, sin que los cascabeles sonasen. ¿Qué hacemos? Seguir rumbo a la cabecera del embalse.

Pasada la zona de la playa de Sandín, Julio nota algo en una de las dos cañas. El cascabel no había sonado, pero la caña se curvaba demasiado. La coge con la mano y es cuando da el aviso de que viene pieza. ¡Es grande, es grande...! apunta Julio. La sacadera estaba sin preparar, así que me apunta que la prepare. Mientras ajustaba el mango  a la zona de la red, Julio decía que la iba a perder. El pez se había enredado con la otra caña, pero estaba a la vista. Era un hermoso ejemplar de trucha. Como pudimos acercamos la sacadera y, con el enredo y todo, la trucha pasó a buen recaudo. Había que inmortalizar el momento así que me dispuse a manejar mi cámara fotográfica y a sacar una, dos, tres... bueno, un montón de fotografías.

Después llegó el momento del pesaje y la medición. La trucha dío, justo, 1,5 kilogramos en la báscula y medía 55 centímetros. Era hermosa, como se puede comprobar, con una librea muy bien marcada y de colores negros y rojos muy pronunciados. Trucha autóctona, linaje Duero Norte y de la línea clásica del río Tera. Hermosa de verdad. Había entrado a la cucharilla amaestrada, que dice Julio, por su amigo “El gallego”, Ponchi. Eran las 18,35 horas y ya teníamos un ejemplar. Pobre bagaje.

Continuamos hacia la cabecera o muro de la presa pescando al currican cuando Julio me anuncia una eclosión importante de hormigas. Las aguas del embalse estaban cubriéndose de hormiga común alada. Nunca había visto algo igual. La emoción nos invadió de repente cuando vimos la primera cebada. Después otro, y otra.... y ¡madre de Dios! Nunca había visto nada igual. Nos comían las truchas, así que montamos las cañas de lance ligero y nos dispusimos a pescar alguna, si querían entrar a Rapala. No teníamos, curiosamente, ni una mala mosca que poner en las cañas. Se habían quedado todas en León. Por si al Rapala no entraban, yo puse una cucharilla dorada del nº 2.

Las aguas del embalse parecían que estaban hirviendo. ¡Glup, glup, glup...! Todo lo que aquí estoy narrando es poco, muy poco comparado con la realidad. En los más de 30 años de pescador de truchas nunca había visto algo semejante y, por increíble que parezca, no tropezamos, ni por casualidad, con una trucha que quisiera tomar nuestros señuelos.

Aunque el cebadero duró casi una hora, de 20 a 21 horas, no fuimos capaces de conseguir un pez, aunque si vimos hermosos ejemplares de kilo para arriba. ¿Dónde estaban tal cantidad de salmónidos que ni siquiera la sonda nos daba cuenta de ellos a lo largo de toda la jornada? Vamos, que Cernadilla tiene, en su seno, truchas, mucha cantidad de truchas, que salieron a la caída de la tarde y que continuaron cebándose hasta el oscurecer, a razón de los chapoteos, ya que verlas ya nos la veíamos, pero las oíamos. Nos encontrábamos en la orilla, en el embarcadero sacando la embarcación del agua y volviéndola a colocar en el remolque.

LA NOCHE SE NOS ECHA ENCIMA

La noche se nos echó encima y con las linternas pudimos terminar la operación de anclaje de seguridad de la embarcación para partir, de vuelta, a León.

Atrás dejamos una jornada de pesca en el embalse de Cernadilla, con una solitaria captura, pero con un recuerdo en la retina que no se nos olvidará jamás. Cernadilla fue un hervidero de truchas cebándose a la hormiga común y, aunque el verlas fue hermoso, también fue un martirio no tener ni una sola mosca a nuestro alcance para poder trabar alguno de aquellos cientos de truchas que vimos comiendo sobre sus aguas.

Conclusión: este embalse tiene mucho salmónido, aunque a lo largo del día parezca muerto y cada vez es más cierto que, como los humanos a alguna hora tenemos que comer, a los peces en general les ocurre lo mismo, por lo que la perseverancia y sobre todo la preparación del pescador es imprescindible para conseguir buenas capturas. Que no les ocurra como a nosotros. Lleven siempre todo tipo de cebos y, prueben que, alguno de ellos comerán las pintonas de Cernadilla.

domingo, 29 de julio de 2012

Aparecen cientos de peces muertos en Simancas (Valladolid)...

Una fuerte tormenta puede ser la causa de la mortandad de cientos de ciprínidos

 
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Texto y fotos: Leonardo de La Fuente/Marca.com
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Cientos de peces, casi todos ellos ciprínidos, han aparecido en la mañana de este sábado muertos y agonizando en las inmediaciones del puente medieval de la localidad vallisoletana de Simancas.

Fueron los vecinos de la villa donde se asienta el Archivo General del Reino los que primero dieron la voz de alarma a la Policía Local para que investigaran el origen de esta mortandad que, en principio, recuerda a otra similar acaecida en el mismo tramo del río Pisuerga, el pasado día 11 de junio de 2006 en la que murieron mas de 10.000 barbos, después de que unas horas antes se hubiera producido una fuerte tormenta que redujo considerablemente el oxígeno de las aguas del río.
La policía Local puso los hechos en conocimiento de los responsables de la Confederación Hidrográfica del Duero, que inmediatamente se ha puesto a trabajar para investigar las causas y que en una nota de prensa emitida este mediodía, y a falta de los resultados de las analíticas tomadas, apuntan que la causa que parece más probable, es la drástica disminución de oxígeno disuelto del agua circulante por el río en este tramo.

Esta disminución de oxígeno, puede haber sido causada, una vez más, por los elevados caudales llegados a la EDAR de Valladolid, a raíz de la tormenta de la tarde-noche de ayer jueves, que superaron su capacidad de almacenamiento y tratamiento de aguas residuales, produciendo alivios al río.

En este momento no es posible determinar el alcance de la mortandad de peces, ya que, aunque los niveles de oxígeno disuelto se van recuperando lentamente, muchos de estos peces se encuentran boqueando en pozas laterales con escasa renovación de agua.
Asimismo señala la nota que se ha comprobado que durante estos días, los caudales circulantes por el río Pisuerga a su paso por Valladolid, duplican el caudal mínimo establecido por la Comisión de Desembalse.

Barbos, carpas, percasoles, miles de alburnos, black bass, cangrejos y alguna espectacular lucioperca - especie poco común en este tramo bajo del Pisuerga -, yacen en las orillas del río mientras que los vecinos de la localidad asisten atónitos a un espectáculo de muerte y agonía de miles de peces que, aún podrían tener una salvación, si el tiempo acompañara, o si se les pudiera "ayudar" para hacerles abandonar los remansos donde agonizan y apuran sus últimas horas de vida, entre un olor que empieza a hacerse insoportable.

viernes, 27 de julio de 2012

El martes día 31 de Julio, última oportunidad para pescar en la montaña leonesa...

Ese día finalizará la temporada truchera en la provincia de León, aunque continuarán si muerte los controlados por pantano hasta el 15 de Octubre

La temporada está siendo muy irregular, aunque los serenos están siendo de lo mejor

Saltona común o la amarilla, la cascuda y una negra con ala blanca, imprescindoble para tentarlas

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Texto y fotos: Eduardo García Carmona
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La temporada truchera que está a punto de cerrarse en la provincia de León, del próximo martes día 31 de Julio, está siendo una temporada muy atípica. Se ha pescado regular, en términos genéricos, salvo excepciones, con un inicio de temporada anodino donde las pintonas brillaban por su ausencia en la mayoría de los ríos, salvo en El Bierzo. Después, las tornas volviron a pautas más normales, aunque tampoco las capoturas fueron excepcionales durante los meses de Mayo y Junio.
El mes que finaliza está siendo el mejor de pesca, con serenos idóneos, aunque difíciles de pescar por la escasez de agua en la mayoría de los ríos no regulados.

La escasas lluvias y nieves a lo largo del invierno se están notando en los cauces de los ríos.

Una cuerda para pescar a LA LEONESA, al sereno sería la forada por tres saltonas: común, cascuda y la negra de ala blanca. Dependiendo de la zona, si cae la saltona amarilla, lo aconsejable es cambiarla por la común.
Fuera del sereno y A LA LEONESA, la cuerda recomendada sería la formada por: saltona común, amarillo limón en indio, salmón en indio, fanta y d rastro una hormiga de ala blanca o la favorita.

A mosca seca, un tricóptero en anzuelo del 18 o 20, amarillo limón, o negro, dará buenos resultados en los serenos matinales y nocturnos, aunque a la caída de la tarde sería conveniente poner un trico con anzuelo mayor. Durante el día una efémera limón, carne suave o salmón fuerte, responderán bien.

Aprovechen los pocos días que falta para despedir la temporada en alta montaña porque, a pesar de la falta de líquido elemento, el pasar la cuerda o la mosca seca entre las rocas del lecho del río, las sorpresas son muy agradables en forma de tirones.

Excepciones a la fecha de cierre para la pesca de la trucha.

Uno de los mejores momentos de la pesca son LOS AMIGOS.
Se retrasa el cierre al 31 de agosto en las siguientes aguas, en las cuales a partir del 1 de agosto la pesca se efectuará en la modalidad sin muerte:

Río Curueño.– En su curso, desde su nacimiento hasta el límite inferior del Coto de Valdepiélago.
Río Sil.– Aguas abajo del embalse de Las Rozas hasta el embalse de Bárcena.

Se retrasa el cierre al 15 de octubre en las siguientes aguas, en las cuales a partir del 1 de septiembre la pesca se efectuará en la modalidad sin muerte:

Río Cea.– Desde el puente de Villamartín de Don Sancho hasta el límite con la provincia de Valladolid.
Río Esla.– Aguas abajo del embalse de Riaño y sus aguas embalsadas.
Río Porma.– Aguas abajo del embalse del Porma.
Río Luna.– Aguas abajo de la central de Mora y aguas embalsadas del embalse de Barrios de Luna.
Río Órbigo.– En todo su curso hasta el límite provincial.
Río Sil.– Aguas abajo del embalse de Bárcena y sus aguas embalsadas.

Se retrasa el cierre al 15 de octubre en el tramo libre sin muerte del embalse del Porma.

Para el resto de las provincias de la Autonomía de Castilla y León, lo mejor es entrar en:


Y comprobar las excepciones para cada provincia.